“Cada mujer violentada es una herida profunda en el corazón de nuestra sociedad”: Episcopado Mexicano
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), envió un mensaje a todas las mujeres mexicanas, expresando su respeto, cercanía y gratitud por parte de la Iglesia.
Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, destacó que hay que levantar la voz para afirmar con claridad que toda mujer posee una dignidad sagrada porque ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, además de que nadie debe cerrar los ojos ante el dolor de tantas madres, hijas y hermanas que claman por justicia y paz, debido a la violencia que sufren desde hace años.
Mediante un video difundido por redes sociales, el presidente de la CEM, Monseñor Ramón Castro Castro, reconoció el papel fundamental de la mujer en la familia, en la sociedad y en la vida de la Iglesia; destacando que la generosidad, el trabajo y el testimonio de las mujeres mexicanas sostienen al país.
“En cada hogar, en cada comunidad y en cada rincón de nuestra patria, las mujeres son fuente de vida, son fuente de esperanza y son fuente de fortaleza para México”.
“En el marco del día internacional de la mujer, desde la conferencia del Episcopado Mexicano, queremos expresar nuestro profundo respeto, cercanía y gratitud a todas las mujeres de nuestro país”.
Sin embargo, Mons. Castro también aprovechó para mencionar que con profundo dolor han sido testigos de la violencia que han vivido las mujeres en los últimos tiempos, mujeres víctimas que han dejado a sus familias en una angustia que parece no tener fin.
Por lo que aseguró que la Iglesia no permanece indiferente y que cada mujer violentada es una herida profunda en el corazón de nuestra sociedad.
Citando al Papa Francisco, recordó que en Amoris Leticia señala que la violencia contra la mujer es una cobarde degradación de toda la sociedad.
“Que nadie se acostumbre a la violencia. Que nadie cierre los ojos ante el dolor de tantas madres, hijas y hermanas que claman por justicia y paz”
“Hoy, levantamos nuestra voz para afirmar con claridad que toda mujer posee una dignidad sagrada porque ha sido creada a imagen y semejanza de Dios.
Finalmente encomendaron a la Virgen de Guadalupe a todas las mujeres que viven dolor y pidieron a todo el pueblo de México a construir una sociedad donde cada mujer sea respetada, protegida y valorada, donde se aprenda a reconocer y defender siempre la dignidad de cada mujer y a construir un país donde la vida, la justicia y la paz florezcan para todos.
El rostro del sufrimiento de la mujer sigue estando presente en nuestra sociedad: Arquidiócesis Primada de México
Por su parte, la Arquidiócesis Primada de México también lamentó los sufrimientos que viven miles de mujeres en el país: Lo vemos en madres que sacan adelante solas a sus hijos tras el abandono del padre, en mujeres que han vivido la experiencia del aborto y cargan con profundas heridas interiores, en quienes atraviesan un divorcio y se sienten señaladas, en adultas mayores que viven en soledad, en mujeres atrapadas en contextos de violencia o explotación, en mujeres enfermas que enfrentan su padecimiento sin compañía, y en muchas otras realidades que reclaman atención y cercanía.
“La realidad que viven muchas mujeres exige una atención profunda que también involucre políticas públicas capaces de protegerlas y acompañarlas. La maternidad en soledad, la violencia doméstica, la explotación, la pobreza o el abandono requieren respuestas estructurales que garanticen dignidad, oportunidades y protección”
“Una sociedad verdaderamente humana no abandona a las mujeres cuando atraviesan momentos de fragilidad”
En su editorial de su órgano informativo Desde la Fe, resaltaron que la Arquidiócesis acompaña a las mujeres desde diferentes trincheras como casas de apoyo para mujeres, centros de escucha, servicios de orientación espiritual y psicológica, pastoral familiar, obras de caridad, redes comunitarias y muchas otras iniciativas que trabajan silenciosamente para sostener a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Afirmaron que como Iglesia seguiran cerca de las mujeres, escuchando y acompañando. Y que con motivo del 8 de marzo, les reiteran que ante cualquier momento difícil que estén pasando, no están solas y que la comunidad cristiana está llamada a ser casa, refugio y un espacio de esperanza, donde se dé testimonio del amor de Cristo hacia la mujer, especialmente hacia la más vulnerable.