Obispos del Caribe expresan preocupación por Venezuela y exhortan al diálogo y el respeto del derecho internacional
Invocando "la dignidad humana como criterio irrenunciable", los obispos escriben "con el corazón cargado de tristeza" frente a hechos que, desde su perspectiva pastoral, interpelan a la conciencia ética global
(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- La Conferencia Episcopal de las Antillas emitió una declaración pastoral ante los recientes acontecimientos que afectan a Venezuela y a toda la región del Caribe, manifestando su preocupación por la escalada de tensiones y por las implicaciones humanas, políticas y morales que atraviesa el actual escenario internacional.
Dirigiéndose al pueblo caribeño, a las hermanas y hermanos de Venezuela y a la comunidad internacional, los obispos expresaron que escriben “con el corazón cargado de tristeza” frente a hechos que, desde su perspectiva pastoral, interpelan a la conciencia ética global.
En el comunicado, los pastores recuerdan que desde sus pronunciamientos de octubre y diciembre de 2025, la situación se ha agravado de manera significativa, generando una creciente inquietud. En particular, mencionan la captura y traslado del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, a los Estados Unidos, así como la incertidumbre que rodea actualmente el orden constitucional y la gobernabilidad del país. Estos acontecimientos, señalan, plantean interrogantes que van más allá del ámbito político o jurídico, pues tocan directamente “el tipo de mundo que estamos construyendo para las futuras generaciones”.
La dignidad humana como criterio irrenunciable
Si bien los obispos resaltan que la legalidad de estos hechos debe ser evaluada por las autoridades internacionales competentes, insisten en que existen principios que no pueden ser relativizados. Entre ellos, señalan el respeto a la dignidad humana, al debido proceso y al derecho internacional humanitario.
En este punto, citan al papa León, quien recientemente recordó que “ninguna crisis, por grave que sea, puede justificar el abandono de estos fundamentos” y que la paz no puede edificarse “sobre la erosión de la ley, de la conciencia y de la dignidad de la persona humana”.
La declaración también advierte sobre las implicaciones regionales del uso de la fuerza en el territorio de una nación soberana, así como sobre la creciente inestabilidad en el Caribe, evidenciada en la incautación de embarcaciones y en la alteración de la vida cotidiana de las poblaciones. Según los obispos, este tipo de acciones puede generar “precedentes peligrosos” y profundizar una espiral de miedo y confrontación.
Los más vulnerables, en el centro de la preocupación pastoral
Retomando nuevamente el magisterio pontificio, recuerdan que cuando “la fuerza reemplaza al diálogo y el poder sustituye a la paciente diplomacia”, se debilita la comunidad internacional y se vuelve más frágil el futuro común.
El pronunciamiento defiende el bien y la voluntad del pueblo venezolano, que, dicen, debe seguir siendo la prioridad absoluta. De modo especial, los obispos expresan su cercanía con los pobres, los migrantes, los pescadores y las familias, quienes suelen sufrir con mayor crudeza las consecuencias de los conflictos entre naciones.
“Sus clamores no deben ser ahogados por el ruido de la geopolítica”, manifiestan, y recuerdan que, como ha señalado el Papa León, “son siempre los más débiles quienes pagan el precio más alto” por las ambiciones de los poderosos y los fracasos de la política.
Exhortación a la comunidad internacional
Ante este escenario, la Conferencia Episcopal de las Antillas renueva un llamado firme y explícito: a la contención y desescalada del conflicto; a la mediación internacional, especialmente a través de las Naciones Unidas; al respeto del derecho internacional y de los procesos legales; y a un compromiso renovado con el diálogo y las soluciones pacíficas.
Los obispos recuerdan que el Caribe ha cultivado históricamente la vocación de ser un espacio de paz, y alertan sobre el riesgo de perder ese horizonte. En palabras del papa León, reiteran que “la paz no se construye mediante la intimidación o la dominación”, sino apostando con valentía por la cooperación y la confianza mutua.
Los pastores expresan su solidaridad con el pueblo venezolano en este tiempo de incertidumbre, así como su comunión con la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe, que también ha manifestado su cercanía ante la crisis. Invitan, además, a los pueblos del Caribe a orar diariamente por Venezuela.
Solidaridad y esperanza
Como discípulos de Jesús, Príncipe de la Paz, los obispos señalan que la justicia no puede construirse solo desde la fuerza y que la paz auténtica nace del diálogo, la paciencia, la verdad y el respeto por la dignidad humana.
La declaración concluye con una oración para que la sabiduría prevalezca sobre el orgullo y la reconciliación sobre el conflicto, y para que el Caribe continúe siendo un espacio de esperanza, solidaridad y vida.