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Que acabe ya la guerra

Las inacabadas y terribles guerras de Trump

Trump y los pastores evangélistas

Ucrania, Palestina, Venezuela, Irán. En su campaña electoral, el presidente Trump, prometió no inmiscuirse en guerras con otros países y centrarse en “USA first”. También dijo algo así como que la guerra entre Rusia y Ucrania la acabaría en 24 horas… La realidad es que está haciendo todo lo contrario. La pregunta es: ¿Dónde estamos en cada una de la guerras que ha montado? ¿Cuál es el motor de cada uno de ellas? Sin olvidar la guerra de los aranceles y las distintas excentricidades?

¿Para qué sirvió la alfombra roja que le puso a Putin en Alaska? Para exhibir ante el mundo su aparente capacidad de diálogo. El resultado de esa reunión siempre productiva, según él, es que la guerra no sólo continúa, sino que se recrudece. Por lo tanto, puro teatro para alimentar a los medios de comunicación e intentar manipular burdamente al mundo. El objetivo de obligar a Zelensky a ceder una parte del territorio que los rusos no han sido capaces de conquistar por las armas y, de paso, apuntarse al botín de la reconstrucción, las tierras raras y todo lo que huela a dinero. Las vidas humanas no importan.

Palestina, a pesar de que ahora Israel está más entretenido con Hezbollah e Irán, sin embargo continua, sin cobertura mediática; diariamente los ataques en Gaza y a los colonos en Cisjordania. El objetivo, ya confesado, laminar al pueblo palestino, reducirlo a meros esclavos del “resort” en Gaza y machacarlo en Cisjordania para que abandonen sus hogares y sus tierras. Así de claro. Y el mundo mira hacia otro lado, a pesar de lo que ha sufrido el pueblo palestino durante décadas y está sufriendo en estos momentos. La gente tiene hartura de éste conflicto y los principales actores lo saben, por eso, ante este cansancio mediático actúan con mucha crueldad. Al final, el negocio del “resort” puede ser interesante para los Trump. Y, de paso Israel, se anexiona paulatinamente las tierras de los palestinos en Cisjordania. 

Oracion por Donald Trump

En Venezuela, Trump, con las múltiples excusas que ha querido vendernos, ha logrado sus objetivos. Por un lado colocar un gobierno títere pseudo-democrático y controlar las riquezas petrolíferas de ese país. Sin duda, Maduro, puede convertirse, en algún momento, en una patata caliente para el gobierno de los Estados Unidos. Evidentemente este personaje no era lo mejor para su país, pero el respeto a la legalidad internacional y a la soberanía de un Estado ha sido violadas. Algo tienen que ver los actuales mandatarios de Venezuela en esa operación militar modélica. Es el mundo de Trump, y esperemos que los norteamericanos reflexionen y le pongan coto a estos desmanes en próximas elecciones.

Y la última hazaña del amigo Trump ha sido, aunque lo niegue, seguir los consejos de Netanyahu. Irán es el eterno y más peligroso enemigo de Israel. Sin duda, le tiene unas ganas enormes desde siempre. Esta es la ocasión, pero los objetivos de Trump e Israel no son los mismos. Para Trump lo importante es, como lo ha declarado de alguna manera, controlar el Estado iraní y de paso sus recursos naturales. Como siempre, la pasta. Lo de Irán, es muy complicado, ya que es un país muy complejo desde todos los puntos de vista. Uno tiene que saber donde se mete. Irán no es Irak. A Israel sólo le interesa destruir al máximo su capacidad operativa militar y nuclear para que la amenaza, que estará siempre presente, disminuya temporalmente, aunque tenga que estar continuamente vigilante. Evidentemente el régimen de los “ayatollahs” es altamente sanguinario, pero éstas intervenciones externas, dadas las consecuencias políticas y económicas que están teniendo, habría que estudiarlas con más precaución, ya que el mundo está totalmente en vilo en cuanto a la evolución de esta guerra. Trump ha caído en la trampa de Israel. Ya veremos este “follón” donde termina, ya que los ataques a los países del golfo, cuya tranquilidad y economía se sienten amenazadas, puede pasarle factura al presidente de los Estados Unidos. Además, China y Rusia están muy atentos a la evolución del conflicto, y esperan con paciencia ver pasar el cadáver, evidentemente político, de su vecino hegemónico.

Y no podemos olvidar los temas que Trump ha anunciado y que están pendientes, y a los que recurrirá de vez en cuando: Groenlandia, Canadá, México, Panamá; así como los aranceles de la guerra económica. 

Y todo esto en un contexto de matonismo, amenazas a países y líderes, de claudicaciones sorprendentes de algunos mandatarios europeos, a pesar que que todos son conscientes de que Trump se mofa del derecho internacional, de los derechos humanos y de todo lo que se ponga por delante y le impida llevar acabo su planes. Además, su actuación presidencial es absolutamente una Cruzada populista y funamentalista. Tan solo recordar a los lideres religiosos, “pastores”, que ponían en el despacho oval sus manos sobre él, invocando no sabemos qué, exactamente. 

La Iglesia Católica en Estados Unidos está tímidamente reaccionando ante la arbitrariedad por medio de algunos obispos, pero tampoco olvidemos el ridículo del presidente de la Conferencia episcopal norteamericana de pié en el despacho oval, mientras Trump firmaba alguna de sus órdenes ejecutivas y no le hacía ni caso, o incluso le daba lecciones.

El Papa León XIV una vez más lo tiene crudo con este personaje tan estrambótico. La prudencia se impone, no obstante está denunciando lo absurdo de esta guerra y pidiendo el cese inmediato. ¡Vamos a ver! 

Finalmente aconsejo leer la carta del cardenal de Nápoles, Battaglia, publicada en RD. No tiene desperdicio. Su título: “Carta a los mercaderes de la muerte”.

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