Ha fallecido Pepe Mallo, un todoterreno, fruto de la escuela salesiana donde se formó, en el anuncio del Evangelio
Ante su valía y actitud espiritual, infinidad de veces pensé en la injusticia que se hacía con personas como él
En RD ha publicado más de cien artículos. Muchos de ellos están incluidos en dos libros publicados en 2021 y 2022
Ayer, 16 de marzo, muy temprano, en el hospital de Fuenlabrada, pasaba al hogar definitivo: al Amor del Padre, a la gloria de Jesús, a la plenitud del Espíritu, que le entusiasmaron toda su vida. Esta tarde será despedido en el tanatorio de Fuenlabrada. Nacido en octubre de 1935, cercano a los noventa y un años, nos deja un bagaje grande de humanidad, de amor indiviso a Jesucristo y a su Iglesia.
Ayer por la tarde pasé un rato ante su cadáver, dando gracias a Dios por su vida. Abracé a Maricarmen, su esposa, y a sus cuatro hijos. Ellos saben el afecto que sentía por su esposo y padre. Una gran persona, un cristiano, un sacerdote casado ejemplar.
En RD ha publicado más de cien artículos. Muchos de ellos están incluidos en dos libros publicados en 2021 y 2022 (Al hilo de la vida I y II. Reflexiones de un libre pensador). En la misma editorial (Entrelíneas Editores. Fuenlabrada), publicó en 2024 “Episodios Nacionales de Emérito Augusto”. Es la semblanza de los años de su vida hasta que “decidió abandonar la Orden y el sacerdocio y formar su propia familia, vivir como la inmensa mayoría del género humano con una esposa y unos hijos” (p. 238).
No sé si ha podido ver la última de sus obras: “All Iron. Una mujer todo hierro” (Sunrise Editorial. Calle Lima, 42 posterior, 28945 Fuenlabrada, Madrid), publicada el 11-02-2026. 224 páginas. “Dos historias centenarias se entrelazan en este relato. La historia de Ángeles García en sus cien años y medio de vida, y la historia de la minería vizcaína en sus cien años largos de explotación”. Ángeles García era su suegra, una de las primeras mineras de España.
Hoy me viene a la mente lo que escribí el 29 de abril de 2021 con motivo de la publicación de “Al hilo de la vida I”:
“Los artículos son originarios de tres fuentes: del “El Informativo de san Esteban” y de los blogs “Humanismo sin Credos” y “Atrévete a orar” de Religión Digital. Doce años tuve la bendición de contar con él para cualquier tarea pastoral. Ya tenía larga historia de participación en la parroquia cuando llegué. Percibí enseguida su gran vocación ministerial en la Iglesia. Era un todoterreno, fruto de la escuela salesiana donde se formó, en el anuncio del Evangelio: relación con jóvenes, preparación de padres para el bautismo de sus hijos, acompañamiento de novios para el matrimonio, grupos de matrimonios, formación de comunidades, atención del despacho parroquial, integrante habitual representando a algún grupo en el Consejo Pastoral… Y su buen manejo literario. El Informativo de san Esteban era leído en la parroquia y fuera de la parroquia. Fue un revulsivo por su planteamiento sincero, humano, abierto a la colaboración, marcando distancias de las hojas parroquiales al uso. Alguna queja me llegó del obispo diocesano sobre algún artículo de Pepe:
– ¿Está fuera de la fe de la Iglesia?, le pregunté.
- No, por Dios. Algunas personas se me han quejado porque, dicen que la Iglesia no queda bien en algunos aspectos.
– Describe la realidad, le dije.
– Sí, es verdad. No le des importancia”, terminó.
“Ante su valía y actitud espiritual, infinidad de veces pensé en la injusticia que se hacía con personas como él. Me había pasado con otros muchos, como aquel padre de la novia, que en la boda llevó el peso de la ceremonia a mi lado, pero con más sentido que yo. Sus moniciones fueron la mejor homilía. Al terminar me confesó su vocación: “el sacerdocio ministerial. Pero, ya ves, la ley me impide seguir la vocación de Dios, tras haberlo ejercido más de diez años”. Injusticia contra el Espíritu que obra todo esto, “repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1Cor 12,11). No debían los dirigentes “apagar el Espíritu y despreciar las profecías, sino examinar todo y quedarse con lo bueno” (1Tes 5,19-21). Injusticia también con el Pueblo de Dios, al que han privado de miles de sacerdotes por imperativo legal. Y luego dicen que la vocación ministerial es un don de Dios, e instan a rogar a Dios que por vocaciones ministeriales. Es la contradicción constante en la que vive nuestra Iglesia, urgiendo a Dios obreros para su mies, pero poniendo condiciones que Jesús no puso: varones y célibes. Como si no conociéramos las Escrituras: “no intentéis forzar las decisiones del Señor, nuestro Dios, porque Dios no es como un hombre, al que se mueve con amenazas y se le impone lo que ha de hacer” (Judit 8,16)”.
“Este libro no debe leerse de una vez. Sufriríamos una indigestión mental grande. Por su variedad e intensidad requiere una lectura pausada y crítica. Basta asomarse al índice de temas con su número de artículos: Teísmo versus Humanismo (trece artículos), La Iglesia (dieciséis), Doctrina eclesial (diez), Eventos destacables (ocho), Humorismo (siete), Papa Francisco (nueve), El celibato de loa sacerdotes (quince), Temas varios (cuatro). Ochenta y dos artículos en total, en 344 páginas. Artículos que ponen el dedo en las llagas vivas de la Iglesia: Humanismo frente a clericalismo. Laicos en la Iglesia, ¿servicio o servidumbre? Jóvenes, ¿los eternos ausentes? La Iglesia, ¿cuerpo o corporación? Hacéis que los niños se alejen de mí. Eucaristía: la erótica de la ritorrea. Regale Navidad. Dios se ha sacado el bonobús. ¿Por qué no es fácil ser párroco? Violaciones versus celibato opcional. Curas casados, exclusión perpetua no revisable. Cuando un amigo se va…”
“Muy útil para grupos parroquiales de reflexión y maduración. No es secreto que una mayoría de cristianos están infantilizados por el autoritarismo clerical. Aquí hay una buena cantera de temas discutidos, en los que hace falta afinar el espíritu crítico, descubrir el dato de fe venido del evangelio o de la tradición eclesial, y actualizarlo adecuadamente para poder dar y darse testimonio de nuestra opción y esperanza. Por supuesto que la lectura y reflexión personal puede extraer mucha enjundia de este libro. Pero creo que el comentario puesto en común con otras personas enriquece más, y construye la comunidad que Jesús quería: personas ilustradas, buenas conocedoras del Evangelio, que se ayuda a trabajar por el Reino de Dios.”
Pido a todos un recuerdo ante el Señor. Especialmente a los clérigos. Que escuchen en su conciencia la acusación de un sacerdote casado: “Con todo y con ser tantos -ahí están las cifras- el silencio es clamoroso. Compañeros con los que habíamos trabajado toda la vida, ¿qué digo?, hermanos con los que habíamos convivido durante tantos años. No existen. Sin más. Son una vergüenza pública de la que no se habla para que no cunda el (mal) ejemplo. Para mí este silencio es el auténtico escándalo” (Juan Barreto Betancort, en CURAS CASADOS. Historias de fe y ternura. R. Alario y Tere Cortés, coordinadores. Moceop. Albacete 2010. Pág. 178).