Hazte socio/a
Última hora:
TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

La pastoral de Jesús nace del seno materno (Domingo 11º TO A 14.06.2026)

“Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma, aunque esté en pecado mortal”

“Dios quiere hacer buenos como él (santificar) y realizar (salvar) como personas a los seres humanos, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le reconozca de verdad y viva santamente” (GS 9)

Comentario:Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9, 36-10,8)

Leemos un fragmento del evangelio de Mateo, perteneciente a dos capítulos distintos. Los tres primeros versículos (9,36-38), final del capítulo, resumen la pastoral de Jesús. Conviene leer también el v. 35: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia” (v. 35). Cuatro pasos esenciales de su pastoral. “Recorrer”: mirar, hacerse cargo de la realidad. “Enseñar”: abrir los ojos, desmontar engaños, capacitar para orientarse bien. “Proclamar el evangelio”: ser “buena noticia” con la vida y con la palabra, ayudar a realizarse como persona. “Curar toda dolencia”: ponerse en la piel del que sufre, dar horizonte a toda dolencia: hambre y sed, forastero, desnudez, enfermedad, cárcel, soledad, marginación… (Mt 25,31ss).

La pastoral de Jesús nace del seno materno: Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor»” (v. 36). El verbo (ἐσπλαγχνίσθη: sintió compasión; aoristo del verbo deponente pasivo “splagnízomai”: estremecerse el seno materno) alude a un sentimiento primigenio que sienten las madres embarazadas y que dura siempre, aunque el hijo no esté ya con ella. Sentimiento amoroso, empático, proactivo. Con este verbo explica también Mateo, la actividad de Jesús en otros contextos (Mt 14,14; 15,32; 20,34) y su propuesta ideal humana (Mt 18,27).

Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»” (vv. 37-38). Reconoce la situación de entonces y de siempre: “la cosecha es abundante”. Muchas personas esperan ser iluminadas y atendidas para encontrar sentido y realización personal. Jesús es enviado por el Padre para ser camino que conduce a la realización humana, la vida auténtica. Jesús es “el camino por su humanidad, el término por su divinidad. Y por eso dice como hombre: `yo soy el camino´; y añade como Dios: `la verdad y la vida´. Expresiones estas dos con las que se designa convenientemente el término de este camino” (Santo Tomás de Aquino: Exposición sobre el evangelio de San Juan, cap. 14, lect. 2. Cf. Oficio Lecturas sábado de la semana IX TO).

Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia” (10,1). Empieza “llamando” a los “Doce”, símbolo de Israel de las doce tribus. Es el nuevo pueblo que Jesús constituye para manifestar la voluntad del Creador, su proyecto humano, la verdadera realización humana. El Vaticano II lo reconoce: “Dios quiere hacer buenos como él (santificar) y realizar (salvar) como personas a los seres humanos, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le reconozca de verdad y viva santamente” (GS 9). Un pueblo que necesita organizarse, como todo grupo humano. Y previene a los Doce que no sean como los dirigentes del Templo que prefirieron el culto ritual al culto a los hijos de Dios, la ley y sus tradiciones a la libertad del Evangelio. Ellos deben tener entrañas de madre, como las de Jesús. Entrañas que “expulsan espíritus inmundos y curan toda enfermedad y toda dolencia”. Esa es la autoridad que les confiere. Nada de “fardos, mantos, honores, maestros, padres” (Mt 23,1-10), celibato (Mt 19,12; 1Cor 7,25), género (Gál 3,28).

Tras constatar sus nombres (vv. 2-4), dice:A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel” (vv.5-6). Acorde con la conducta de Jesús en este evangelio (Mt 15,24). Contradice la apertura de Jesús a los samaritanos según otros evangelios: entra en una aldea samaritana (Lc 9,51-56); parábola del buen samaritano (Lc 10,30ss); samaritano agradecido (Lc 17,11-19); la samaritana de Sicar (Jn 4,4ss).

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos(v. 7). El texto original no es imperativo (“id”). Es participio (πορευόμενοι): “yendo, llegados, según vais de camino, por el camino”. Imperativo es proclamad (κηρύσσετε, presente imperativo, 2ª p. plural). Predicación igual a la de Jesús: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos»” (Mt 4,17). “Ha llegado el reino…”, ya se ha acercado (ἤγγικεν, perfecto de eggídso: acercarse, llegar o aproximarse). Es una realidad sucedida: el modo de vida que el cielo quiere es Jesús. Hay que hacer, pues, lo que ha hecho Jesús: “Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios (v. 8a). Hay que desechar toda pretensión de lucro: “Gratis habéis recibido, dad gratis” (v. 8b).

Oración:Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,36 - 10,8)

Contemplamos hoy, Cristo Jesús, tu amor misionero:

Al ver a las muchedumbres, te compadecías de ellas,

porque estaban extenuadas y abandonadas,

«como ovejas que no tienen pastor»” (Mt 9,36).

El verbo griego, que traducimos como “compadecerse”,

procede del sustantivo “seno materno, entrañas”;

significa, pues, sentir como las mujeres madres,

cuyos hijos han habitado sus “entrañas”;

ante sus hijos se estremece su seno y

           sienten una atracción amorosa y proactiva.

El origen de tu pastoral, Jesús, es el “seno” del Padre:

“entraña” siempre enamorada;

amor creador que escuchaba Moisés:

He visto la opresión de mi pueblo en Egipto

y he oído sus quejas contra los opresores;

conozco sus sufrimientos.

He bajado a librarlo de los egipcios…” (Ex 3,7s);

idéntico amor intuido y sentido por los profetas:

¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,

no tener compasión del hijo de sus entrañas?

Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré” (Is 49,15).

Amor encarnado en ti, Jesús de Nazaret:

Como el Padre me ha amado, así os he amado yo;

permaneced en mi amor” (Jn 15,9).

¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y

apedreas a quienes te han sido enviados,

cuántas veces intenté reunir a tus hijos,

como la gallina reúne a los polluelos bajo sus alas,

y no habéis querido” (Mt 23,37; Lc 13,34.

Amor revivido por San Juan de la Cruz:

“si el alma (la persona) busca a Dios,

mucho más la busca su Amado a ella” (Ll. c.3,5);

“Es de notar que el Verbo Hijo de Dios,

juntamente con el Padre y el Espíritu Santo,

esencial y presencialmente está escondido

en el íntimo ser del alma…;

Está, pues, Dios en el alma escondido, y ahí

le ha de buscar con amor el buen contemplativo,

diciendo: ¿Adónde te escondiste?” (Cánt. 1,6).

“Grande contento es para el alma entender

que nunca Dios falta del alma,

aunque esté en pecado mortal” (Cánt. 1,8);

“Comunícase Dios en esta interior unión al alma

con tantas veras de amor,

que no hay afición de madre que

con tanta ternura acaricie a su hijo,

ni amor de hermano ni amistad

de amigo que se le compare.

Porque aún llega a tanto la ternura y verdad de amor

con que el inmenso Padre regala y engrandece

a esta humilde y amorosa alma…

que se sujeta a ella verdaderamente para la engrandecer,

como si él fuese su siervo y ella fuese su señor.

Y está tan solícito en la regalar, como si él fuese su esclavo

y ella fuese su Dios:

¡tan profunda es la humildad y dulzura de Dios!” (Cánt. 27,1).

Esta experiencia nace de la fe en ti, Jesús de todos:

el reino de Dios no viene aparatosamente,

ni dirán: `está aquí´ o `está allí´, porque, mirad,

el reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc 17,20ss);

nosotros somos templo del Dios vivo;

así lo dijo él: Habitaré entre ellos y caminaré con ellos;

seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (2Cor 6,16).

Queremos, Jesús, sentir tu Amor:

Queremos ser “trabajadoresde tu mies”;

mies” que son las personas, los hijos de Dios,

           traídos a la vida como fruto del Amor;

él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño” (Sal 100,3)

¿Cómo percibirá la mies el Amor del Padre?

Rogad, pues, al Señor de la mies que mande

trabajadores a su mies”;

el Padre abraza a todos con su Espíritu de amor;

quienes lo perciben y disfrutan sienten

la necesidad de comunicarlo;

hombres y mujeres, solteros y casados

pueden convocar y entregar el Amor.

Tú, Jesús, fuiste un “trabajador de la mies”:

en ti habita el Espíritu de amor sin medida (Jn 3,34);

tú nos entregaste tu mismo Espíritu (Jn 20,22);

tú rogaste al Padre por los discípulos (Jn 17,20s),

           para que tuvieran sus entrañas de amor,

           para que continuaran tu tarea.

Hoy necesitamos igualmente pastores-trabajadores:

que nos muestren de palabra y de obra el Amor del Padre;

contigo, por ti y en ti, Cristo hermano, pedimos al Padre:

haznos pastores con tu mismo corazón.

También te puede interesar

“Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma, aunque esté en pecado mortal”

La pastoral de Jesús nace del seno materno (Domingo 11º TO A 14.06.2026)

En la Eucaristía siempre está “escondida la Divinidad” y “al mismo tiempo la Humanidad”

“Partamos el pan...” cuidando que “nadie pase necesidad” (Corpus Christi 07.06.2026)

Alabado sea el santísimo sacramento del altar. Sea por siempre bendito y alabado

ORACIONES PARA LA PROCESIÓN DEL CORPUS (07.06.2026).

Lo último