Vivir Desde El Yo Soy: El Secreto De La Vida Eterna Aquí y Ahora
Lo que el silencio del Císter me enseñó sobre la verdadera libertad. Una invitación a soltar el futuro para empezar a habitar el eterno "Yo Soy"
“Yo Soy”. Pronunciar estas palabras desde la vivencia real del amor de Dios revela mucho de quien las dice.
Se nos dice que existe la Vida Eterna, pero nadie sabe explicar en qué consiste. Todo queda en frases bonitas e imágenes vagas. Al final, se nos pide simplemente que creamos… sin saber muy bien qué estamos creyendo.
Hace años viví un tiempo en un Monasterio del Císter y esta experiencia me cambió.
La Vida Eterna no es un concepto temporal, sino vivencial. Ya estaba en nosotros cuando vinimos a este mundo y sigue estando en nosotros.
El cielo y el infierno son realidades que ya están en nuestro día a día. Dependiendo de lo que hagamos con nuestra vida, tendremos una o la otra. Ahí reside nuestra libertad.
La certeza del “Yo Soy” es la señal de que ha habido un encuentro real con Dios en lo más íntimo del corazón. Ese encuentro nos hace descubrir lo que somos más allá del tiempo, más allá del pasado y del futuro. Y cuando eso ocurre, la vida cambia: el pasado deja de ser una carga, el futuro deja de angustiar, la muerte deja de intimidar… y el Paraíso empieza a abrirse ante nuestros ojos.
Esta Vida Eterna puedo entenderla porque puedo vivirla... Y me es completamente indiferente lo que pueda haber después de la muerte.
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado" (Juan 17,3)