Las periferias como lugar de innovación parroquial
Las comunidades tienen un saber que, solo escuchando, acogiendo y acompañando es que se puede sustraer las acciones nuevas que se requieren para renovar la vida parroquial y construir el Reino. Es la propuesta de la nueva forma de evangelizar que hace el teólogo español, José Antonio Pagola
“La periferia tiene acceso a un conocimiento que solo es posible desde la periferia”. Es un pensamiento del papa Francisco. Lo replanteo; las comunidades tienen un saber que, solo escuchando, acogiendo y acompañando es que se puede sustraer las acciones nuevas que se requieren para renovar la vida parroquial y construir el Reino. Escuchar, acoger y acompañar no es una idea propia. Es la propuesta de la nueva forma de evangelizar que hace el teólogo español, José Antonio Pagola.
La periferia de una parroquia es la gente que vive en las comunidades. No es el templo. Sin que esto reste valor al templo y al culto que allí se da. Allí nos alimentamos para que desde allí se nos envíe a comunicar la buena nueva. ¿A dónde nos envía? A la gente, a los preferidos del Señor. Esos preferidos/as están en sus casas, sus trabajos, en sus estudios. O son nuestros viejos viviendo solos/as, madres solteras haciendo milagros diarios para que lo mínimo alimenté la vida. Estudiantes que tienen que trabajar en las noches o fines de semana para poder aportar al pago de sus estudios. Estudios que se hacen convencidos de que por ellos se logra la autosuficiencia económica cosa que en nuestros días, no es garantizada con solo estudiar.
Esa buena nueva se nos comunica para sacarla del templo. No es para hacer tres chozas y quedarnos mirando al cielo. Allí se nos regala. Pero no es para quedarnos allí. Ese no parece ser el sacrificio que agrada al Señor.
Escuchar
Los procesos sociales hoy son veloces y profundos e influyen en los modos de entendernos, sentirnos y comportarnos. Los adelantos tecnológicos, sobre todo, están influyendo en la manera en que entendemos el mundo e incluso en el modo en que nos entendemos. La inteligencia artificial que incluso hoy se asume como asunto incuestionable y de manera acrítica, como la “última maravilla”, como asunto que hay que asumirlo o nos quedamos “fuera”, es también asunto para cuestionar. No para demonizarla, pero sí cuestionarla porque es una tecnología que consume grandes cantidades de energía y otros bienes de la naturaleza. Y cuestionarla para que sea una forma que aumente el bien común y no atente contra la dignidad humana.
Escuchar, ¿a quién? A la gente que viven alrededor de la parroquia. Esos y esas son la periferia. Viejos y viejas que en muchas ocasiones viven en soledad, niñez en condiciones de pobreza, mujeres que crían como pueden y como saben. Y en tantas ocasiones sin la experiencia de la familia extendida. Solas y abandonadas por la parroquia también. En el templo no están las mayorías. Y la pregunta es; ¿en dónde estaría Jesús? ¿cuál es la periferia a la que Jesús estaría pendiente y actuante?
Acoger
Se activa cuando escuchamos. ¿Qué escuchamos? Las alegrías del pueblo de Dios. Y ese pueblo está en las periferias de la parroquia. Escuchamos sus penas, luchas y caminos. Esa voz del pueblo está en la gente que vive en las periferias y solo desde el templo no se puede escuchar bien esa voz que gime de dolor. Se escuchan algunas, pero son las minorías.
Acoger. ¿Qué hay que acoger? Lo que la gente dice y vive. Y lo que dice y vive sale de su realidad existencial. Muchas veces lo que siente y dice no se puede manifestar en la parroquia. Por las razones que sea, pero no lo dice. Y en la mayoría de las ocasiones no lo dice porque no siente que será acogida. Y por qué en la parroquia la vida gira, en tantas ocasiones, entre planes pastorales y practicas ritualistas que parecería que tienen que ser ajenos o diferentes a lo que vive la gente. Como si esos planes no pueden ser alineados a la vida de la gente. Esa que vive en las periferias de la parroquia.
Acompañar
Acompañar implica estar con el otro/a. Esos que están allá afuera y que como dije, son más. Son la oveja que hay que ir a buscar y hoy se busca escuchando, acogiendo y acompañando. Esa es una nueva forma de evangelizar. Ovejas que tienen nombre; madres solteras, niños y niñas en condiciones de empobrecimiento, deambulantes, estudiantes que sobreviven, jóvenes que no tiene acceso a vivienda propia por que la vivienda de interés social (la más barata) hoy cuesta casi trescientos mil dólares, homosexuales y lesbianas, rechazados por que parecería que quienes les condenan somos nosotros y no el Dios de Jesús, Abba el misericordioso y amoroso. Sobre estos últimos invito a leer la carta de los obispos de Estados Unidos que ante tantas situaciones de hijos e hijas rechazados por sus propias familias les escribe y le titula al escrito, Siempre serán nuestros hijos.
Acompañar es la tarea urgente que reclama una nueva evangelización. Allá en las periferias está la gente, las mayorías. Allí es la tierra de misión “ad intra”. Esa es tierra fértil para proclamar la buena nueva. Allá es donde se inicia el Reino porque allí es donde están los preferidos del Señor.
Nelson Reyes-Del Valle, Sicólogo Social-Comunitario. Especialista en Desarrollo Económico