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"Un tiempo para saborear la existencia"

"En la fiesta de san Joaquín y Santa Ana, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los abuelos y los mayores. Os invito a dar gracias a Dios por todo aquello que las personas mayores aún podemos hacer con gozo"

Fiesta de san Joaquín y Santa Ana

Cada veintiséis de julio, en la fiesta de san Joaquín y Santa Ana,la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los abuelos y los mayores. Este día los cristianos recordamos con cariño a todas las personas de edad avanzada, especialmente a aquellos que viven esta etapa de su existencia marginados y olvidados.

La ancianidad es una fase de la vida en que las energías disminuyen y la actividad se reduce. Sin embargo, la vejez también puede ser un tiempo de bendición y alegría. En este día os invito a dar gracias a Dios por todo aquello que las personas mayores aún podemos hacer con gozo. Si así lo hacemos, algo nuevo y lleno de esperanza nacerá en nuestro interior. Entonces podremos hacernos la misma pregunta que cierto día hizo Nicodemo a Jesús: ¿Cómo un hombre puede nacer de nuevo cuando es viejo? (Jn 3,4).

Abuelos | Pinterest

Hoy quisiera responder esta pregunta con algunas sencillas reflexiones sobre esta etapa de la vida. La vejez es un momento en que podemos disfrutar con calma de la compañía de nuestros seres queridos. Por ejemplo, disfrutamos de más tiempo con la esposa o el esposo, con el que se ha vivido la mayor parte de la existencia; con personas de otras generaciones, como los nietos o sobrinos, a los que damos afecto y compartimos nuestra experiencia, ellos nos regalan espontaneidad y energía. También podemos pasar más tiempo con los amigos que nos han acompañado con fidelidad a lo largo del camino de la vida.

La vejez es también un tiempo que podemos dedicar a orar más intensamente, a leer la Sagrada Escritura con más asiduidad, saboreando cada palabra y cada gesto de Jesús. Dejémonos purificar y renovar por la Palabra de Dios, siempre nueva, siempre joven, siempre llena de esperanza. En esta etapa de la vida, nos pueden ayudar textos como el del apóstol Pablo cuando dice: “aunque nuestro hombre exterior se vaya destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando cada día” (2Co 4,16).

La etapa del “atardecer de la vida” es un tiempo en que todo parece hacerse a paso lento, de manera pausada. Es un tiempo para saborear la existencia. Podemos aprovechar estos años para convertir nuestra vida en una melodía tranquila y armoniosa en la que disfrutemos de cada pequeño momento: una sencilla comida, un paseo por la calle, una excursión con algunos amigos… Es un momento de nuestra existencia en el que, paso a paso, nos vamos abandonando con confianza en las manos de Dios Padre, hasta que Él nos acoja en su morada eterna. Es un tiempo para compartir la sabiduría acumulada con los años.

Amistad

Queridos hermanos y hermanas, quisiera terminar estas palabras compartiendo una frase que dijo nuestro querido papa Francisco un mes antes de ir a la casa del Padre: “nuestro físico está débil, pero, incluso así, nada puede impedirnos amar, rezar y entregarnos a los demás” (Audiencia de 16 de marzo de 2025).

Que nada ni nadie pueda arrebatarnos la paz, la confianza en el Señor y la alegría de vivir sabiendo que Dios nos ama infinitamente.

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