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El Papa en Uruguay, primera etapa de su viaje a Latinoamérica

León XIV en Uruguay: dignidad humana, periferias y una fe que busca dialogar

Concluyó primera etapa de su viaje a Sudamérica

El Papa concluyó la primera etapa de su viaje sudamericano con una invitación a una Iglesia cercana, atenta al sufrimiento y comprometida con el bien común.

Papa en Uruguay

La dignidad de cada persona, la atención a quienes viven en los márgenes y el lugar de la fe en una sociedad secularizada atravesaron la visita de León XIV a Uruguay, primera etapa de su viaje por América del Sur, que continuará en Argentina y Perú.

Entre Montevideo y Florida, el Papa dirigió su mirada tanto a las instituciones del país como a la vida cotidiana de las familias y comunidades. Ante las autoridades uruguayas, vinculó el ejercicio del poder con el servicio a la sociedad y abordó desafíos como el trabajo, el cuidado de las personas mayores, la salud mental y la protección de la vida.

Uno de los momentos de mayor contenido social tuvo lugar en Casavalle, barrio de Montevideo marcado por la pobreza y la violencia. Allí, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, el pontífice escuchó a vecinos y familias y recurrió a la parábola del buen samaritano para llamar a vencer la indiferencia ante el sufrimiento. Su mensaje puso el acento en la responsabilidad compartida de las instituciones públicas, la sociedad y la Iglesia frente a la exclusión.

En la catedral de Montevideo, durante el encuentro con obispos, sacerdotes y personas consagradas, León XIV invitó a revisar las tentaciones del prestigio, el éxito y el control. Les pidió una cercanía capaz de mirar, escuchar y servir. Desde allí llamó a los obispos de todo el mundo a promover jornadas de oración y ayuno por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

La relación entre la formación humana y los desafíos tecnológicos también estuvo presente en su encuentro con el mundo educativo en la Universidad Católica del Uruguay. A través de una reflexión sobre los cinco sentidos, el Papa invitó a cultivar la atención, la escucha y el discernimiento en una época marcada por el desarrollo de la inteligencia artificial.

En el Estadio Centenario, ante jóvenes y familias, abordó el desafío de vivir la fe en una sociedad secularizada. La pequeñez de la comunidad creyente, sugirió, no impide que su testimonio tenga sentido en la vida del país.

La visita culminó este domingo con la misa en Florida, junto al santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay. Allí destacó el papel de las mujeres —madres, abuelas, madrinas y catequistas— en la transmisión de la fe. Entre la devoción popular y la preocupación social, el recorrido dejó la imagen de una Iglesia llamada a hacerse cercana y dialogar con la sociedad uruguaya.

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