Leia el AT en hebreo, el Nuevo en griego, a Dostoievski en ruso, a Kant en alemán, a Shakespeare en inglés. Una vez fui a visitarlo al día siguiente de llegar de París, con un libro que había comprado allí. Le traigo este libro que acababa de salir cuando me vine. No está mal, comentó. ¡Cómo!, exclamé. Lo recibí hace dos días. Me lo envió la editorial. En su biblioteca obraban sobre unos 20 mil volúmenes. Otra vez, lo encontré hablando en el camino con feligreses. ¿De qué habla con ellos?, le pregunté. Los escucho. Todo el tiempo del mundo no me daría para aprender lo que pueden enseñarme, respondió. Un día, me dice el director de un diario: Queremos una entrevista con ese sacerdote. Ven conmigo, me dice el repórter; quiero que me lo presentes. No sé cómo entrar a un cura. Te esperaré en el bar, le dije después de presentarlos. Pasó una hora, pasaron dos. Entonces fui a la casa rectoral. Los dos estaban conversando tomando una copa. Es el hombre más sabio y, al mismo tiempo más humilde de todos los que he entrevistado. Si sigo un poco más con él, hubiera terminado pidiéndole que me oyera en confesión. ¡qué hombre!
Cuando iba pensando en la infinita soledad de la Madre de Jesús en aquel Sábado,Santo, puse la radio y escuché durante un rato hablar a sindicalistas y políticos hablar sobre la prevención de incendios que "pronto van a empezar". Los sindicalistas: "Hay que emplear a mas gente durante todo el año y para ello se necesita más dinero". Los políticos: "este año se ha aumentado el presupuesto para aumentar el número de cuadrillas y para un mayor número de horas de los medios aéreos antiincendios". Seguramente no recuerdo las palabras exacta. Si recuerdo con exactitud que ningino nombró para nada la CHISPA. El calentamiento global, el abandono de los montes favorecen el fuego que se inicia con la CHISPA. Al tomar café después de comer, saqué el tema con gente que ha pasado años sin tino en los montes y apagando fuegos. Despues de reflexionar sobre ello, concluyeron: "No hay que hablar de incendios sino de la industria del fuego".
Qué haces? Aprovecho estos días para pensar ese lugar hacia el que se dirigen el pensamiento y la vida del hombre, donde este puede sentirse abrigado como en si casa, algo superior a lo d mplemrnte humano y distinto de ellos. Un lugar lleno de la imagen de Dios que yo, y otros muchos, me hice por lo que me han contado mis padres y, posteriormente, por la lectura de los Evangelios. Alejarme de este lugar, de esa imagen que lo llena, lo considero el mal. Tal vez esto sea algo parecido a lo que llaman trascendencia. La diferencia está en que ese lugar está lleno y trascendencia me suena a vacío. Qué cosa tan bonita y profunda, le dije. Seguramente se debe a qué, estos días estoy leyendo a San Agustín y el Cantico Espiritual de San Juan. Me dijo y se fue. Pd. Vino a pasar estos días a la casa de los abuelos.
En estos últimos tiempos, especialmente con motivo de la aparición del disco Lux, se ha podido leer y oído: "Ha vuelto la religión". Sólo pueden haber escrito y dicho esto quiénes estuvieran mal informados. A mediados del siglo XX con la proclamación de la muerte de Dios y la divulgación de descubrimiento científicos la secularización se extendió como una llamarada y grandes.masas de creyentes dejaron de practicar, las iglesias dejaron de llevarse, muchos apostataron de su fé y otros, sin hacerlo, se confesaron ateos. Pero otros muchos. siguieron confesándose creyentes y practicando, y muchos de los que se confesaron ateos buscaron prácticas coviles sustitutorias de las religiosas. Po ejemplo, bautismo y primer comunión civiles. Ahora, más que la religión ha vuelto la confesión abierta de la necesidad de algo que de sentido a la vida lo que está dando lugar a la búsqueda de la espiritualidad, del misterio, de lo sagrado, de lo sobrenatural. La ciencia soluciona problemas pero no da sentido. Millones lo encuentran en el cristianismo, muchos de esto concretamente en el catolicismo, otros muchos en otras concesiones.
Antes de entrar a la iglesias recordamos que, cuando los hoy mayores éramos niños, traíamos unos Ramos como "carballos" (robles). Para meterlos por la puerta de la iglesia, algunos necesitaban la fuerza de varios hombres porque, por las buenas, no entraban ni derechos ni tumbados . Los ramos de los niños se hicieron acreedores de toda clase de elogios. La ceremonia empezó con la bendición de los ramos. Cada uno de los tres lectores hizo una de las lecturas previas a la proclamación por el sacerdote del Evangelio, la Pasión según San Mateo. Las risas y los comentarios indescifrables de los niños de teta fueron la banda sonora de una ceremonia sencilla e íntima. A la salida de misa nos alegramos todos de celebrar un año más la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y después, muchos continuamos, en el bar tomando un café, comentando la belleza de la ceremonia del Domingo de Ramos
Al calor de un café humeante, escuché a cazadores y hombres, ya jubilados que pasaron su vida apagando incendios, hablar de incendios. En la televisión hablaban de la cantidad de dinero que el gobierno y las comunidades autonómicas destinan a la prevención e incendios, del calentamiento global y del abandono de los montes, de incendios de sesta generación. Los tertulianos, sin negar importancia a lo que decían los que se llamaban “expertos”, sentenciaron: Mientras los políticos y los periodistas no admitan que el origen del fuego y su única causa es la CHISPA, y que la mejor, y única eficaz, PREVENCIÓN está en buscar al que “chispea” todo lo que se haga será poner remiendos nuevos sobre tela vieja: pasatiempos, disculpas y, en el más lamentable de las cosas, justificar lo injustificable y tapar intereses inconfesables. ¿Por qué no buscan a los chispeantes antes de que chispeen?, preguntó uno. En los pueblos la gente se conoce. Porque tienen miedo a quemarse, respondió otro
El ciego pasaba muchas horas en la cocina, en silencio, mirando como la abuela hacía las cosas. Abuelo, el ciego no veía. La veía con los ojos del alma. ¿En silencio? Cuando dos personas que se conocen hace tiempo necesitan más tiempo de charla que de silencio es que no se han dicho lo que tenían que decirse. ¿Conocías bien al ciego, abuelo? Es difícil conocerse a sí mismo, imagina lo será conocer a un ciego que no sabes a donde mira. Oyéndolo hablar, uno se hacía la idea de que tenía el mundo delante. Abuelo, Yo vengo de vacaciones de tan lejos y vuelvo y casi no conozco nada del mundo. ¿Era muy pequeñito el mundo del ciego? El mundo de cada uno depende de su mundo. Años antes de la muerte de la abuela, el ciego había dejado de venir por aquí, cuando alguien le dio la noticia en una feria su zanfona enmudeció. Abuelo, ¿por qué nació ciego el ciego? Ni pecó él ni pecaron sus padres. Casi todas las vidas tienen cosas bonitas y hermosas, cosas feas y terribles, momentos felices y momentos desgraciados. ¡A vida, fillo, a vida!
Echaba largas horas inmóvil perdido en sus ensoñaciones escuchando subir las campanas s arañando la falda del monte, valar las ovejas perdidas entre la maleza del monte, trinar y cantar los pájaros que distinguía por su canto. En el polvo distinguía la pisada de la perdiz de la del gorrión, la de la libre de la del conejo, la del lobo de la del perro de caza. Por la sombra de los árboles adivinaba la hora exacta de la mañana o de la tarde. Al atardecer salía a errar por los senderos que conocía desde niño cuando pastoreaba las ovejas de su casa. Estaba flaco como una sombra, nadie sabía de qué se alimentaba porque nadie le veía comprando nada. Cuando se paraba a conversar, con quien tuviera tiempo para entretenerse con él, la ristra de gatos que lo acompañaban quedaba inmóviles a su alrededor. Conversando, se mesaba las luengas barbas sin parar. “¿En dónde vive el ermitaño, o el mendigo, o ese vagabundo, que el que hoy me he encontrado paseando?”, preguntó en el bar el recién llegado. Ahhh¡ La Providencia.
Seducido y zarandeado por los amigos, nunca supo de cuales de ellos estaba más cerca. En todo tipo de reuniones y de relaciones, siempre escuchaba más que hablaba. Decía: “Aprendí del abuelo que es más interesante saber cómo piensan que que sepan cómo piensas. Por mí mismo aprendí que cualquier situación es siempre un examen que apruebas o suspendes, aunque no haya nadie que te vaya a calificar. Hable mil veces con el mismo nombre, pero nunca hable dos veces con la misma persona. Cada persona es una inmensidad inagotable, un abismo”. Su pensamiento era rápido y afilado, se expresaba con frases breves con un poder apabullante, sin estereotipos: una urdimbre de certezas e incertidumbres que daban la impresión de estar siempre frente a alguien diferente de si mismo. Frecuentaba poco la iglesia, pero repetía: Frente a cada persona y cada vez, me siento como la Samaritana frente a Jesús.
Jesús como hombre era un “yo y mi circunstancia”, “un ser aquí y ahora”, como cualquier hijo de vecino, con sus limitaciones y determinaciones. Dejó un mandato claro que quien quiera seguirlo ha de cumplir: amar a Dios y al prójimo como a sí mismo. Ello exige tener como prioridad y foco de su preocupación a los débiles, a los pobres. Pero Jesús no dice que debe de hacerlo siendo de izquierdas o de derechas, siendo laico o clérigo, consagrado o seglar, filósofo u obrero. No sabemos, ni es necesario, lo que diría sobre las situaciones que, en comparación con las que él vivió, son completamente nuevas. Un ejemplo: Jesús no dijo nada, ni a favor ni en contra, sobre el sacerdocio de la mujer ni sobre otras muchas cosas. Muchos quieren hacerle decir cosas porque, seguramente, no confían en la inteligencia humana, don de Dios[M1] , para ir dando respuestas a la historia.
En charlas propongas y tranquilas me dijo: Nunca hice parte de la tribu de los solitarios, aunque buena parte de las decisiones importantes haya tenido que tomarlas solo. Aunque casi nunca tuve tiempo para disfrutar del presente nunca me venció la tentación de ir a habitar el futuro. Los juegos de palabras no resuelven nada. La realidad termina por imponerse siempre a las ilusiones y a los sueños que, en ciertos momentos, pueden servir de estrategia para cambiar la realidad. Cuando decimos: de repetirlo lo haría de otra manera, nos engañamos a nosotros mismos poque no contamos con las circunstancias, que, como una corriente inevitable, han influido de manera determinante nuestras decisiones. La realidad es mucho más amplia que la imaginación. Tal vez los momentos más intensos, íntimos, quizás trágicos, seguramente sean fruto de la toma de conciencia de nuestros errores y de los momentos de crisis que nos arrancan de nosotros mismos para ir al encuentro del otro.
"Las cuarentenas se fundan en las lunaciones. Los católicos durante la cuaresma practican la oración, la limosna y la penitencia para con Jesús su Pasión y prepararse para la Resurrección. Muchos se ríen, pero…"
La luz inesperada, sola y profunda, del final del invierno transforma y convierte el temor y temblor de las interminables noches y la oscura caverna de las soñolientas tardes en la extrañeza y en el asombro de la vida nueva
El carnaval ha sufrido una mercantilización absoluta en lo que pretende preservar… Aun así, conserva la nostalgia de la rebelión de las máquinas contra sus creadores y de los ladrones que persiguen los policía