Los creyentes, especialmente los cristianos, se preguntan: ¿Qué dios ha muerto? El mismo filosofo que ha decretado la muerte de dios también dijo: son los cristianos quienes han matado a dios. ¿Qué dios hemos matado?, se preguntan los cristianos. El dios metafísico. Tomás de Aquino, en un alarde de inteligencia y sabiduría, propio solo de un superdotado, había traducido la teología patrística al lenguaje metafísico de Aristóteles. Descartes, Kant y Nietzsche dieron al traste con la metafísica y con ella, con el dios aristotélico de Santo Tomáis. El vacío que ese dios ha dejado, vienen a ocuparlo Jesús, que murió y resucitó, y su Padre, Dios de amor. Uno de los síntomas de esta nueva manera de entender a Dios es la efervescencia religiosa y todo lo que está pasando y que muchos han dado en llamar “la vuelta de la religión”. El Dios de Jesús renace sobre las cenizas del dios aristotélico