Luis Poveda e Ignacio Ozores, autores del himno de CONVIVIUM: "Esperamos que sea un revulsivo entusiasmante"
Han puesto letra y música a la iniciativa CONVIVIUM del cardenal Cobo, que reúne los días 9 y 10 de febrero a los curas de Madrid en una iniciativa que, como señalan a RD estos dos jóvenes sacerdotes, esperan "que sea para todos nosotros un revulsivo entusiasmante"
"Un auténtico laberinto de notas de voz, frases sueltas, ideas, vueltas y revueltas, silbidos, arreglos de guitarra, sonidos guturales imitando baterías, bajos, guitarras eléctricas, coros…". En eso se convirtió, durante tres o cuatro días, el chat de Whatsapp de los jóvenes sacerdotes Luis Poveda (Luispo) e Ignacio Ozores Puig antes de que, de su destilado, surgiese "Ungidos", el hermoso himno compuesto entre ambos para CONVIVIUM, la asamblea presbiteral convocada por el cardenal arzobispo José Cobo para los próximos días 9 y 10 de febrero.
"La grandeza y la responsabilidad de la misión que hemos recibido justifica mil Conviviums y miles de asambleas presbiterales más", señalan estos curas en entrevista con Religión Digital, convencidos de que esta iniciativa es "una oportunidad buenísima que se nos brinda para que podamos compartir todo aquello que llevamos dentro y que queremos cuidar cada día más: nuestra vocación, nuestro ministerio, nuestra identidad sacerdotal".
Pregunta. ¿Cómo surge la idea de esta canción, “Ungidos”?
Respuesta. Al comité organizador del CONVIVIUM le pareció una buena idea contar con un himno conmemorativo del encuentro. Fer se puso en contacto con nosotros y nos lanzó el reto de componer algo que se adaptara a las características de este evento. Aceptamos sin dudar, y nos pusimos manos a la obra. Nos parecía una oportunidad muy buena de servir a la Iglesia en Madrid, también en este caso a través de la música.
P. ¿Cómo ha sido su proceso creativo? ¿Cómo os habéis repartido el trabajo?
R. No es el primer tema que componemos juntos, y desde el minuto uno el proceso creativo ha sido muy sencillo. Teníamos claro que tenía que salir algo ilusionante, que ayudara a sacar brillo al don inmenso de la vocación sacerdotal; una melodía y una letra que levantaran el corazón en acción de gracias a Dios. Cualquiera que vea nuestro chat de Whatsapp de los tres o cuatro días que tardamos en cocinar el himno, pensaría que estamos locos: es un auténtico laberinto de notas de voz, frases sueltas, ideas, vueltas y revueltas, silbidos, arreglos de guitarra, sonidos guturales imitando baterías, bajos, guitarras eléctricas, coros… Muy, muy divertido, la verdad. Pero una locura, eso sí. Y de repente, ¡chan!, teníamos el himno armado. No sé, hay algo de “misterioso” en todo esto, y el Espíritu Santo, el gran Artista, juega un papel fundamental.
P. Escuchando el tema, y sobre todo viendo el vídeo, la fraternidad sacerdotal salta a la vista desde los primeros compases. ¿Puede servir “Ungidos” para fortalecer la comunión entre el clero madrileño? No parece menor el detalle de que el coro esté formado por sacerdotes de distintas franjas de edad…
R. ¡Sí! Tienes toda la razón. Ha sido una alegría experimentar la fraternidad sacerdotal en todo el proceso de composición. Una suerte inmensa esa mezcla de edades, estilos, procedencias…, todos unidos para sacar adelante este proyecto. El día que quedamos para ensayar en el Seminario no se nos va a olvidar en la vida. Gracias a la convocatoria que hizo Juan Carlos Merino, nos juntamos ahí una treintena de sacerdotes a los que nos encanta la música, para dejarnos la voz y dar cuerpo a la melodía. Nos invitaron a comer, y después de unos buenos garbanzos que estaban de lujo, nos pusimos a ensayar en plena digestión. Era emocionante ver la ilusión con la que todos se implicaban en el proyecto. Allí había hermanos nuestros que saben infinitamente más de música que nosotros, y sin embargo se sumaban como uno más, con un espíritu de servicio alegre y desinteresado que nos llamó muchísimo la atención. Para unos curas jóvenes como nosotros, ese ejemplo de entrega sencilla y sincera en un asunto así, después de tropecientos años de ministerio, nos removió bastante, la verdad.
P. Se trata de un himno escrito por sacerdotes, interpretado y cantando por sacerdotes y destinado a una asamblea sacerdotal… ¿Anda el clero madrileño necesitado de recordar qué, quiénes y para qué son?
R. Supongo que todos necesitamos profundizar más y más en la identidad sacerdotal. Es un tesoro que nunca se agota… El sacerdote “es el amor del corazón de Jesús”, como decía el Santo Cura de Ars; así que imagínate si tenemos kilómetros y kilómetros para bucear en ese inmenso mar sin orillas que es el Amor de Dios que estamos llamados a derramar a manos llenas. La grandeza y la responsabilidad de la misión que hemos recibido justifica mil Conviviums y miles de asambleas presbiterales más. Madrid es un pulmón de la Iglesia en Europa. Nuestra ciudad necesita sacerdotes santos, encendidos, enamorados, muy de Dios, volcados en la misión, volcados en las almas. Estamos seguros de que Convivium nos ayudará a aterrizar todos estos deseos y a “ponerles patas” en un verdadero camino de santidad.
P. ¿Y qué os gustaría que este himno suscitase en los fieles, en los miembros de las comunidades parroquiales de Madrid, al escucharlo?
R. Cuando componemos siempre soñamos con que el Espíritu Santo se sirva de nuestras letras y melodías para colarse en el corazón de los que escuchen, y desde ahí, desde dentro, se encuentren cara a cara con quien es la Belleza con mayúscula. No sé, supongo que bastaría con que un sólo corazón se dejara tocar por el amor de Cristo a través de esta canción para que tuvieran sentido todos los quebraderos de cabeza que ha supuesto.
P. ¿Qué os parece a vosotros CONVIVIUM?
R. Pues… lo dicho. Una oportunidad buenísima que se nos brinda para que podamos compartir todo aquello que llevamos dentro y que queremos cuidar cada día más: nuestra vocación, nuestro ministerio, nuestra identidad sacerdotal. ¿Convivium? Regalo. ¿Convivium? Unidad, un solo corazón: sacerdotes unidos en Cristo sacerdote, y punto. Nada más. Y… nada menos.
P. Y, finalmente, ¿cómo llegáis vosotros personalmente a CONVIVIUM y qué os gustaría encontraros en esa asamblea presbiteral?
R. Pues…, llegaremos con google maps, supongo, porque ni idea de llegar hasta allí. No, es broma jajaja A ver, llegamos al Convivium con la ilusión de que sea para todos nosotros un revulsivo entusiasmante y verdadero, que nos empuje a mirar hacia delante con esperanza y a lanzarnos a pegar el fuego de Cristo por todos los rincones de Madrid. Llegamos con infinitas ganas, además, de esa Misa en la catedral [el lunes 9 a las 19:30 horas]. Va a ser emocionante poder concelebrar todos juntos, rondeando el Altar de donde sale toda la fuerza y todo el sentido lo que somos y de lo que queremos anunciar.