Alcemos la mirada... que ahora nos toca a nosotros
Finaliza el viaje del Papa, y el tiempo de cultivar la tierra. Los obispos, y su futuro (y el de quienes trabajan con ellos). Es tiempo de dar pasos hacia adelante, y saber dar pasos hacia atrás. El #resumensemanal de @bastantejesus en @religiondigit
“Y ahora les toca a ustedes”, dijo Argüello que le dijo el Papa. “Le toca a usted, que se lo dijo a usted”, señaló Yago de la Cierva con una sonrisa mientras, al otro lado de la mesa, Fernando Giménez Barriocanal suspiraba de esa forma en que sólo lo sabe hacer él.
Finaliza, por fin, el viaje del Papa a España, y mientras la sociedad (y los creyentes) continúan saboreando sus ecos, los obispos se tienen que poner manos a la obra. Pensando en el ‘ahora’, y en el futuro. Porque ahora les toca a ellos. A nosotros también, pero ya me entienden. Esta semana, la Comisión Permanente de la CEE se reúne para comenzar a perfilar los cambios a un plan pastoral que se aprobó sabiendo que el Papa iba a venir a España y lo iba a trastocar todo. Un plan que habrá de hacer realidad esa paz desarmada y desarmante, esa lucha por la igualdad, por el bien común, por no meterse en determinados jardines polarizantes, y entrar a saco en otros, porque lo dice el Evangelio.
En los rostros de las tres personas presentes en aquella rueda de prensa hay mucho de pasado y de presente, pero ¿y de futuro? El futuro empieza ahora, con la necesaria renovación de más de una veintena de diócesis, empezando por una de las más relevantes, Barcelona, cuyo titular, Juan José Omella, se ha ganado el derecho a elegir. Y cuyo sucesor puede venir con la púrpura puesta. Ya veremos. Por cierto, que el fin de semana que viene hay un nuevo Consistorio para aquilatar la sinodalidad. Esperemos que la de verdad.
Es tiempo de recoger los frutos del viaje del Papa, y hacerlos vida, en nuestras comunidades, en decisiones pastorales, en desafíos valientes que también impliquen un posicionamiento político, de la política con mayúsculas, no de estas que suben y bajan de las declaraciones mediáticas, los gestos vacíos y las idas y venidas de un juzgado.
Es tiempo de trabajar, y León XIV nos ha señalado el camino. Ojalá este verano tórrido que ya comienza nos sirva para comenzar a caminar. Si es posible, juntos. Como dijo el Papa a preguntas de los medios sobre el cisma que se viene, uno más de los lefebvrianos: “Tenemos que seguir nuestro camino”. Que no nos frene el miedo, que no nos pare el clamor de un mundo que sufre. Alcemos la mirada, que ahora nos toca a nosotros.