Cobo (y León) trazan el modelo del sacerdote del futuro: No a los "francotiradores" de la polarización
Respaldo sin fisuras del cardenal de Madrid en vísperas de su visita a Madrid, Barcelona y Canarias. La figura de Bustillo empieza a aparecer en algunas quinielas
"No somos francotiradores del evangelio, sino hermanos de una diócesis, compañeros de vocación y con una misión que va más allá de nuestras parroquias y comunidades y eso es lo que quiere ser también hoy CONVIVIUM". El cardenal Cobo llamaba ayer al presbiterio madrileño a cambiar la mirada, y orientarla hacia el futuro. Y lo hacía de la mano, ni más ni menos, que de León XIV. El Papa evitó enviar un saludo protocolario a la asamblea de curas de Madrid, y escribió casi una 'carta pastoral' señalando los retos de ser cura hoy, y mañana, en la Iglesia española.
Porque, si de algo sirvió la primera jornada de CONVIVIUM, además de para dar una necesaria imagen de unidad frente a la "polarización" que, advirtió el cardenal de Madrid, "también se cuela en la Iglesia y puede convertirnos en rivales o competidores", fue para constatar (por si alguien tenía alguna duda) el apoyo efectivo de Prevost a José Cobo.
Un respaldo sin fisuras, que se produce en plenos preparativos de la visita papal a Madrid, Barcelona y Canarias, y que debe ser mirado como el trabajo en común, más necesario que nunca, entre Roma y la capital de España para trazar el presente y el futuro de la Iglesia de nuestro país, y por supuesto de un clero que debe convertirse en "una voz profética, a ser un signo levantado en medio de nuestra gente y a invitar a sentarse juntos, para revitalizar nuestras comunidades concretas como parte del pueblo de Dios".
Más sinodalidad, más fraternidad, más "armonía" (como dijo el Papa) y menos "recelos e ideologías" que "debilitan la comunión", señalaron ambos, con dardos incluidos a aquellos (clero y susurradores del clero) que escriben (o filtran) "relatos que nos quieren imponer una percepción distorsionada de lo que es la Iglesia y de lo que somos los sacerdotes"
Más sinodalidad, más fraternidad, más "armonía" (como dijo el Papa) y menos "recelos e ideologías" que "debilitan la comunión", señalaron ambos, con dardos incluidos a aquellos (clero y susurradores del clero) que escriben (o filtran) "relatos que nos quieren imponer una percepción distorsionada de lo que es la Iglesia y de lo que somos los sacerdotes".
"Estos discursos generan división y no ayudan a una mirada evangélica sobre la Iglesia, los sacerdotes y el mundo al que el Señor ama". Quien tenga oídos, que oiga. La lección de ayer, ante más de 1.200 sacerdotes (que se dice pronto) en una Fundación Pablo VI que nunca se había visto tan llena, debe ser aprendida por unos cuantos. De Madrid, al cielo. Con el permiso por Roma.