POLITICA EN POSITIVO
La política de la que habla el presidente del Gobierno R. Zapatero, una política en positivo, que es la que añoramos hace tiempo. Bienvenida sea, si llega algún día, por parte de todos los partidos. Aunque hay que sudar la camiseta y extender el buen talante a todos los políticos para conseguirlo.
Esa política ha de distinguirse de la que se ha hecho en España desde siempre, en que lo urgente para ella no es la consecución del poder. Lo más importante es infundirle vitalidad a la sociedad, se esté en el Gobierno o en la oposición. Una política que se proponga como meta primera hacer eficaz la maquinaria del Estado, reforzando la vida de la sociedad en lo que es independiente de él. Lo que significa dar prioridad a la actividad social.
Como en otras épocas de nuestra historia hoy vuelve a añorarse "la pedagogía social como programa político", porque el problema que España tiene pendiente respecto a Europa , aunque se están haciendo grandes avances ahora, es el de transformar la realidad social. Para ello los ciudadanos debemos implicarnos más en la vida pública, rompiendo con nuestro característico apoliticismo, porque nuestro mal es que vivimos en el pasado, somos "tierra de los antepasados", que "siguen gobernándonos como oligarquía de la muerte" (J. Ortega).
Admitida esta fuerza del pasado que quiere sobreponerse a toda costa de nuevo, hay que decir que en el apoliticismo actual están influyendo mucho los gestores corruptos del bien público que pululan por nuestra geografia. Estos señores, pienso en algunos alcaldes y concejales, que se han instalado en la cultura del dinero fácil y rápido y que no son dignos de gestionar el bien público común de los ciudadanos.
Afortunadamente en las democracias el futuro de estos políticos no tiene mucho porvenir, porque el pueblo, una vez que se ha visto engañado por ellos, les retira su confianza. Pero sea o no ese su final lo cierto es que los que así proceden deben sentir una íntima contradicción consigo mismos y con la socidad, porque en las democraias política, ética y justicia deben ir en sintonía.
Ciertamente frente a los políticos corruptos están los políticos honestos, que viven su vocación política como un servicio al bien común. Ellos son conscientes de que están en la vida pública para que todos los ciudadanos vivamos con menos trabas y con más calidad de vida.
¡Ojalá nos acompañe siempre una política positiva¡, poque la negativa, la anti-todo y obstruccionista no es nada, es la negación de la política.