La cigüeña sobre el campanario
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La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y deforme, ¡tan disparatada!
sobre el campanario.
Antonio Machado
¡Yo creo en la esperanza...!
El credo que ha dado sentido a mi vida
8. Desmitologización y recuperación de la esperanza
(Cont., viene del día 19)
¿Por qué no planteó Jesús el problema político?
Por dos razones: Primero, porque su vocación ere absorbentemente
profética y porque su idea del Reino se apoyaba radicalmente en la conversión personal (metanoia), con una acentuación de la pureza ética del Reino, que no puede ser identificado con los avatares de la política. Segundo, porque, muy probablemente, Jesús en su vida histórica participó de la idea, muy comuún en su tiempo y en su medio, de que la parusía era temporalmente inminente.
Y así no había tiempo para la política, sino para una decisión radical de tipo personal, en vista de la inminencia de la hora definitiva. También Joaquín Jeremías piensa que todas o casi todas las parábolas, en la forma originaria que tuvieron en tiempo de Jesús, respondían a esa perspectiva de inminencia escatológica.
Pero Jesús, profeta y no hombre político, no fue por ello un hombre apolítico. Su actitud ético-profética, llevada a sus últimas consecuencias y su independencia ante los poderes de su tiempo, (su agresividad frente a los ricos), lo llevaron a un conflicto; que acabó por conducirlo ante el tribunal romano, que le condenó como cabecilla zelote. Y es que había una convergencia entre él y los zelotes, aunque los planos eran diversos.