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La inteligencia artificial une a Iglesia y sindicatos en la apertura de los Cursos de Verano de la HOAC

Representantes de la Conferencia Episcopal Española, UGT y USO comparten un diagnóstico común sobre los riesgos de la cultura tecnocrática y reclaman que la transformación digital sitúe en el centro la dignidad del trabajo, los derechos laborales y el bien común

Raúl Tinajero, Paloma Bacerra, Cristina Estévez, Joaquín Pérez

(Noticias Obreras).- La inteligencia artificial y la transformación digital deben ponerse al servicio de la dignidad del trabajo, los derechos de las personas trabajadoras y el bien común. Ese ha sido el diagnóstico compartido que este miércoles han expresado representantes de la Iglesia y del sindicalismo durante la apertura de las Jornadas de Profundización y Diálogo de los Cursos de Verano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que reúnen en Madrid alrededor de 200 personas bajo el lema “Tejer comunidad en la era digital: el compromiso por el bien común”.

La presencia conjunta de la Conferencia Episcopal Española, UGT y USO en la inauguración de este espacio de reflexión, formación y diálogo ha vuelto a escenificar los puentes que la HOAC viene tendiendo desde hace décadas entre la Iglesia y el mundo del trabajo para afrontar los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo.

En la mesa de apertura han participado Raúl Tinajero, director del Secretariado de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida; Cristina Estévez, secretaria ejecutiva de Política Institucional y Políticas Territoriales de UGT; Joaquín Pérez, secretario general de USO; y Paloma Becerra, presidenta general de la HOAC. La bienvenida ha corrido a cargo de Conchi Blanco, militante de la HOAC de Madrid.

También estaba prevista la participación de Carlos Bravo, secretario confederal de Políticas Públicas y Protección Social de CCOO, que finalmente no ha podido asistir al coincidir el acto con una reunión de la mesa de diálogo social. Y entre los participantes también estaba el director de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal, Antonio J. Aranda.

Las intervenciones coincidieron en una idea central: la revolución tecnológica no puede quedar exclusivamente en manos del mercado ni medirse únicamente en términos de productividad. Frente a ello, defendieron la necesidad de orientar el desarrollo tecnológico desde la dignidad humana, la justicia social, la participación democrática y el bien común.

“Defender la dignidad del trabajo es defender la dignidad de la persona”

Raúl Tinajero situó el lema de los cursos ante “uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo”, marcado por una transformación que afecta a la manera de trabajar, comunicarse y relacionarse.

El responsable de la Comisión Episcopal defendió que la Iglesia está llamada a leer los signos de los tiempos también en la cultura digital y recordó el papel propio de los laicos para evangelizar en el trabajo, la economía, la cultura y los nuevos espacios tecnológicos.

“Defender la dignidad del trabajo es defender la dignidad de la persona”, afirmó, al tiempo que advirtió del riesgo de que el paradigma tecnocrático termine sometiendo la vida humana “a la lógica de la eficacia”.

Tinajero reconoció la trayectoria de la HOAC como presencia de la Iglesia en el mundo obrero y animó a sus militantes a seguir siendo “artesanos del encuentro”, creando espacios “donde la verdad no sea sustituida por la manipulación, donde el diálogo venza la polarización y donde la solidaridad prevalezca sobre el individualismo”.

Concluyó animando a la organización a seguir siendo presencia del Evangelio en el mundo del trabajo y a “tejer comunidad allí donde otros levantan muros”, poniendo siempre a la persona en el centro de la vida económica, social y digital.

Una transición tecnológica con derechos

Desde UGT, Cristina Estévez ha destacado la relación histórica de cercanía y colaboración entre el sindicato y la HOAC, construida “desde ámbitos diferentes, pero con valores y objetivos comunes”.

La dirigente sindical ha señalado que tejer comunidad en la era digital exige “poner a las personas en el centro, fortalecer los vínculos de solidaridad y garantizar que el progreso tecnológico contribuya al bien común y no a generar o agrandar desigualdades”.

Estévez ha valorado especialmente la capacidad de la HOAC para mantener viva la realidad del mundo del trabajo y recordar que “detrás de cada empleo hay una vida, una familia y un proyecto”.

“El trabajo no puede reducirse a algoritmos, métricas o productividad. Sigue siendo un espacio de dignidad, participación social y ejercicio de derechos”, ha afirmado.

La secretaria ejecutiva de UGT ha explicado además que recientemente ha asumido la responsabilidad de las relaciones del sindicato con la Conferencia Episcopal Española y la Santa Sede, y que su organización ha comenzado a acercar la encíclica Magnifica humanitas a su afiliación, al considerar que ofrece elementos para reforzar la agenda del trabajo digno, la transparencia algorítmica, la protección frente al desempleo tecnológico y la lucha contra la precariedad.

Según ha señalado, la defensa de la dignidad del trabajo y la necesidad de políticas públicas inclusivas recogidas en el magisterio de León XIV “coinciden plenamente” con las reivindicaciones sindicales ante la transición digital.

FOTO | Raúl Tinajero (i), Paloma Becerra, Cristina Estevez, Joaquín Pérez y Antonio J. Aranda

Formarse para afrontar los nuevos desafíos

El secretario general de USO, Joaquín Pérez, recordó los vínculos históricos entre el sindicato y la HOAC a través del testimonio de José Luis Blanco González, uno de los fundadores de la organización sindical y militante hoacista, cuya experiencia durante los años de clandestinidad le llevó a reivindicar la importancia de la formación.

Aquella experiencia, afirmó, resulta hoy especialmente actual ante los desafíos que plantea la inteligencia artificial.

“Necesitamos una nueva formación semejante”, sostuvo, tanto en las empresas como en la negociación colectiva y en el ámbito internacional, para responder a tecnologías que pueden utilizarse para controlar la productividad, monitorizar permanentemente a las personas trabajadoras y deshumanizar el empleo.

Pérez reconoció que muchas de estas transformaciones avanzan más deprisa que la legislación y reclamó una regulación capaz de garantizar los derechos laborales en el nuevo contexto digital.

También valoró los mensajes de León XIV durante su visita a España por reclamar que el ser humano vuelva a situarse en el centro de las políticas públicas y del mundo del trabajo.

Un espacio para discernir los signos de los tiempos

La presidenta general de la HOAC, Paloma Becerra, presentó los Cursos de Verano como un espacio para “discernir los signos de los tiempos y renovar la esperanza” en un momento marcado por la inteligencia artificial, la crisis ecológica y la polarización social.

“Los Cursos de Verano no son una actividad más, sino un espacio imprescindible de resistencia y discernimiento”, afirmó.

Becerra explicó que el objetivo de estas jornadas es ayudar a comprender cómo anunciar hoy el Evangelio en una cultura donde el poder tecnológico y económico amenaza con situarse por encima de la dignidad de las personas.

“El futuro no puede construirse contra las personas, sino con ellas”, afirmó, reivindicando una sociedad que sitúe en el centro la dignidad humana, el trabajo digno, la fraternidad y el bien común.

La presidenta de la HOAC insistió en que las jornadas no pretenden quedarse en el terreno de las ideas, sino escuchar también la experiencia de quienes sufren la precariedad, la exclusión y las nuevas desigualdades provocadas por la transformación tecnológica.

Tras la apertura, el sociólogo Sebastián Mora pronunció la ponencia marco, “Sembrar humanidad en una sociedad tecnocrática”, que abrió tres días de reflexión sobre inteligencia artificial, mundo laboral, ecología integral, derecho a la información y a la comunicación, educación y los desafíos del transhumanismo.

HOAC

Las conclusiones de los cinco espacios de diálogo se compartirán el viernes en un pleno final con el objetivo de identificar los principales retos que la transformación tecnológica plantea hoy a la evangelización y al compromiso cristiano en el mundo obrero.

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