16 ene 2020
¡Vaya gente lleva mi carro!
¡Vaya culebrón! ¡Vaya escándalo! ¡Vaya lío! ¡Un auténtico drama! ¡Todo, absolutamente todo, patas arriba!
Al valorar semejante embrollo, el lenguaje me parece fundamental a fin de no añadir más confusión. Trataré de no contribuir a ella
El Papa emérito ha roto el silencio comprometido tras su renuncia. Se ha mojado, a mi entender, con dosis altas de imprudencia y de riesgo: no valorar debidamente las consecuencias de su actuación
El papel desempeñado por Mons Gänswein es manifiestamente mejorable. No ha sabido proteger al papa emérito. No tiene excusa posible. Una muy grave, presuntamente, dejación de funciones
No hace falta cargar las tintas respecto de la actuación del cardenal Sarah. Es libre de pensar lo que estime oportuno sobre el celibato o la Iglesia. Lo que no tiene sentido es que forme parte del gobierno de Francisco