No veo a Jesús hablando de “Prioridad nacional”
¿El mismo perro con distinto collar? La "Prioridad Nacional" bajo la lupa
Cuando escuchamos a Vox hablar de "Prioridad Nacional", es fácil sentir un déjà vu histórico. El eslogan es potente y, para muchos, suena a puro sentido común: "Primero los de casa", “España para los españoles”, “Los españoles primero”... Pero cuando rascamos un poco la pintura, lo que hay debajo genera un debate que va mucho más allá de la gestión de las ayudas sociales.
El envoltorio moderno de una idea vieja
La propuesta de Vox es, en esencia, chovinismo del bienestar. Es decir: "El Estado es un club privado; si no tienes el carné de socio (el DNI), no te sientas a la mesa". Políticamente, es una jugada maestra para conectar con el trabajador que siente que las migajas del sistema no llegan para todos.
Sin embargo, la comparación con el Tercer Reich no es gratuita, aunque hay que matizarla para no caer en el reduccionismo:
- La estructura es la misma: Los nazis no inventaron la rueda, pero sí perfeccionaron la idea de la Volksgemeinschaft (la comunidad del pueblo). El concepto era idéntico: derechos totales para el "verdadero alemán" y exclusión para el resto.
- El cambio de "enemigo": Mientras que en los años 30 el filtro era la raza y la sangre, hoy el filtro es el documento de identidad. Se ha pasado de una exclusión biológica a una exclusión administrativa, pero el sentimiento de "nosotros contra ellos" es el mismo motor.
"No veo a Jesús hablando de prioridad nacional"
Aquí es donde el discurso de la "derecha cristiana" choca frontalmente contra un muro de piedra. Si analizamos la figura de Jesús de Nazaret, la idea de poner una bandera por delante de una necesidad básica no solo es ajena, sino que resulta directamente revolucionaria y contraria a su mensaje.
Jesús fue, en su contexto, un auténtico dinamitador de fronteras. En un mundo de castas y nacionalismos feroces, él rompió todas las reglas de la "prioridad" de su época con frases y actos que hoy harían palidecer a cualquier político de línea dura:
- El prójimo no tiene pasaporte: En la parábola del Buen Samaritano, Jesús elige precisamente a un "extranjero indeseable" para dar una lección de moral a los locales. Su mensaje fue claro: tu prójimo no es el que comparte tu DNI, sino el que tiene una necesidad.
- La acogida como examen final: En el Evangelio de Mateo, Jesús lanza una de sus frases más radicales: "Fui forastero, y me hospedasteis". No puso una nota a pie de página que dijera: "siempre y cuando el cupo nacional esté cubierto". Para él, el forastero era el rostro mismo de Dios.
- Sin distinciones: El cristianismo primitivo se fundó bajo la premisa de que "ya no hay judío ni griego" (Gálatas 3,28). La "prioridad nacional" es, desde una perspectiva estrictamente evangélica, una forma de idolatría a la nación por encima de la dignidad humana.
¿Es realmente lo mismo?
Siendo honestos, hay una diferencia de grado y de forma. Vox no pide campos de concentración (por ahora); pide que el bono social de la luz se lo den antes a un señor de Cuenca que a uno de Casablanca. Pero —y aquí está el "pero" gigante— la raíz intelectual bebe de la misma fuente: la creencia de que la dignidad no es universal, sino que se gana por nacimiento o bandera.
Llamarlo "el mismo perro con distinto collar" tiene sentido si nos fijamos en la división social. El nazismo utilizó la prioridad racial para deshumanizar; el nacional-populismo actual utiliza la prioridad nacional para segmentar la solidaridad. Al final, el collar es el DNI, pero el perro sigue siendo el excluyente.
El choque con la realidad
Lo más curioso de todo este discurso es que es, en gran medida, un brindis al sol. Vivimos en una Unión Europea que se basa precisamente en lo contrario. Aplicar la "Prioridad Nacional" de verdad supondría:
- Patear la Constitución Española (que dice que todos somos iguales ante la ley).
- Salir de la Unión Europea (que prohíbe discriminar por nacionalidad entre socios).
En conclusión
¿Es Vox nazi por pedir esto? No en el sentido estricto. Pero, ¿utiliza herramientas retóricas que ya vimos en los años más oscuros de Europa? Indudablemente. La idea de que el bienestar de unos debe construirse sobre la exclusión de otros es una llama que, una vez encendida, es muy difícil de controlar.
Al final, lo de "los de casa primero" es una pendiente resbaladiza: hoy es el extranjero, pero mañana podría ser el vecino que no piensa como tú, o el que no encaja en tu idea de "buen español". Ni la historia ni el propio Jesús de Nazaret parecen estar muy de acuerdo con ponerle puertas al campo de la dignidad.