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Las víctimas optan por el Defensor del Pueblo

Razones contra el atrevimiento de Portugal (2/4).

La epopeya llevada a cabo por Juan Sebastián Elcano fue sentida como gran proeza y acontecimiento histórico desde el primer momento. Ese es el juicio que mereció tanto por España como por Europa.

De ello son prueba los distintos testimonios que quedan de ese tiempo. Basten dos citas. Juan Bautista Ramusio (1485-1537), historiador contemporáneo de Magallanes dice al respecto:

“El viaje hecho por los españoles en el espacio de tres años alrededor del mundo es una de las cosas más grandes y maravillosas que se han ejecutado en nuestro tiempo y aún de las empresas que sabemos de los antiguos, porque esta excede en gran manera a todas las que hasta ahora conocemos”.

Otro historiador, Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), que se informó por boca de quienes regresaron en la nao Victoria y directamente de Juan Sebastián de Elcano

“el cual y los que con él vinieron me paresce a mí que son de más eterna memoria dignos de aquellos argonautas que con Jasón navegaron a la isla de Colcos... ...cosa en la verdad que no se sabe si está escripta, ni vista otra su semejante, ni tan famosa en el mundo”.

Pero vengamos al personaje Magallanes, que para los lusitanos parece ser el sujeto y actor principal de lo que ahora se dirime, la Primera Vuelta al Mundo, siendo falso de toda falsedad.

Fernando de Magallanes (1480-1521) era de linaje hidalgo. Durante el reinado de Manuel I participó en varias empresas militares. Estuvo como capitán con Francisco de Almeida que con 22 naves llegó a la India conquistando Goa, Quiloa y Mombasa. Participó con Diego López de Sequeira en la expedición a Malaca, que terminó en fracaso, quedando su amigo y capitán Francisco Serrano abandonado en las Molucas. Serrano le escribiría desde las Molucas, donde quedó a vivir.

Fue a través de esas cartas como a Magallanes le vino el deseo de llegar a las Molucas, a la vez que le entró la sospecha de que tales islas se encontraban en los dominios de España, según la demarcación de Tordesillas.

En Azamor, Berbería, fue herido quedando cojo. Asentado en Portugal, 1512, demandó del rey gracias, títulos o recompensas por sus servicios, mercedes que le fueron denegadas. Tal desaire y el deseo de hacer algo grande en su vida, le impulsaron a dejar Portugal y arribar a Castilla.

“Viéndose Magallanes sin aquel precio de calidad que su rey le negaba y él se creía debido por su nacimiento y servicios, se desnaturalizó del reino con actos públicos y pasóse a servir al emperador Carlos V” (Manuel Faria de Sousa, portugués).

El 19 de septiembre de 1517 llegó a Castilla Carlos V. Tenía 18 años. Merced a personas con altos cargos en asuntos de Indias, Magallanes y el reconocido astrónomo Rui Falero consiguieron interesar al emperador Carlos en la aventura del Maluco. En Sevilla tenía cargo principal Diego Barbosa, portugués, con cuya hija, Beatriz Barbosa, casó al año siguiente. También halló favor en Juan de Aranda, de la Casa de Contratación, pensando éste en los enormes beneficios que podría obtener de la empresa. Otro que pronto mostró gran interés en la empresa fue el riquísimo comerciante Cristóbal de Haro, que financió parte de la expedición. Y, sobre todo, obtuvo el favor del arzobispo de Burgos, Juan Rodríguez Fonseca, primer organizador de las expediciones a las Indias y quien les puso en contacto con Carlos V.

El resto de su vida hasta su muerte en Mactán se puede consultar en fuentes accesibles. Capítulos posibles: salida de Sanlúcar y arribo a Tenerife; descenso hasta Sierra Leona; destitución y detención de Juan de Cartagena, nombrado por Carlos V “persona conjunta” de Magallanes; llegada al cabo San Agustín (Recife) en Brasil y estancia en Río de Janeiro; ahorcamiento del mestre Antón Salamón por sodomía; recorrido y exploración de Río de la Plata, Golfo de San Matías, Golfo de San Jorge, con sus dramáticas tempestades.

Sigue el tragedia de la Bahía de San Julián, donde pasaron el invierno austral entre el 31 de marzo de 1420 y el 24 de agosto y donde sucedieron hechos truculentos: rebelión de tres naves; asesinato de Luis de Mendoza, sublevado en la nao Victoria; decapitación de Gaspar de Quesada; pérdida de la carabela Santiago, encallada en el golfo de Santa Cruz; abandono a su suerte de los conjurados Juan de Cartagena y el fraile Sánchez Reina. Les fue perdonada la vida a cuarenta sublevados por necesidades marineras, Elcano entre ellos.

Viene luego la entrada en el Estrecho por el cabo Vírgenes con la lenta exploración de sus tres amplias bahías y sucesivas angosturas, islas, islotes, cabos y canales. En una de esas derivas exploratorias y en la noche del 17 de enero de 1521, la nao San Antonio, la que llevaba las provisiones, deserta y regresa a España.

Entran en el Pacífico, 24 de diciembre, y dejan al Sur los archipiélagos de Tuamotu, Islas Sociedad, Samoa, etc. y no hallan islas donde recalar. Llegan a la de Guam [isla de los Ladrones], en las Marianas, el 6 de marzo de 1521: en total 17.500 km. Arriban a las Filipinas [islas de San Lázaro]: Sámar, Homonhon, Limasawa (primera y solemnísima misa de Pascua en Filipinas oficiada por Pedro de Valderrama), Cebú y Mactán. Muere aquí, 27 de abril de 1521, por imprudencia o por exceso de soberbia en combate desigual de 47 marineros contra más de 1.500 indígenas.

No se puede negar la enorme valía de Hernando de Magallanes ni tampoco negar el mérito de haber descubierto el Estrecho y haber recorrido la inmensidad del Pacífico. Ahí podría quedar todo, que no es poco. Tampoco se pueden olvidar los grandes claroscuros que su personalidad desprende. Por otra parte no podemos caer en anacronismos dejando de reconocer que era hijo de su tiempo.

A partir de una fecha, 27 de abril de 1521, y desde un lugar, Mactán, comienza a emerger la otra gran personalidad de la historia que fue Juan Sebastián Elcano. Por fecha y por lugar, podemos ver que la expedición al Maluco tiene dos partes bien diferenciadas, la una protagonizada por Magallanes y la otra por Elcano.

Sin olvidar que Magallanes, aunque sabía por las cartas de su amigo Francisco Serrano dónde se encontraban las Molucas, no llegó a ellas.¿Realmente tenía interés en el negocio de las especias o se sintió fascinado por las Filipinas, de las que podría erigirse en gobernador?

Con ser Magallanes portugués, nada puede arrogarse Portugal: toda la empresa fue, en definitiva, producto del interés del Emperador Carlos V en ella.

¡Pero es que Portugal intentó de todas las maneras posibles frustrar el proyecto de Magallanes! Mañana veremos cómo.

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