Existe una fascinación por ver el mundo a través de los ojos del otro, aun cuando ese otro esté sufriendo. La mayoría de nosotros somos muy curiosos de la vida de otra gente y buscamos la forma de tratar de favorecer esas vidas para que sean maravillosas y transformadoras”.
De forma bella habló Pedro Laín Entralgo de la esperanza y el cuidado en salud: “Qué es el médico para el enfermo, sino un hombre perito en el arte de posibilitar, dilatar y mejorar las quebrantadas esperanzas terrenales de este: el médico sería, pues, entre otras cosas, un dispensador de esperanza”.
Ser cuidado es una buena oportunidad para llevar una vida activa en cuanto a la vivencia de los mismos valores que cuando cuidamos a otros, solo que conjugados los verbos en otra forma: en pasiva.
¿Mi trabajo o mi familia?. Quien lo vive de forma dilemática (solo dos opciones), se siente realmente entrampado y será difícil encontrar un camino de salida.
Cuidar, sí, cuidar siempre. Reconozcamos que este verbo es fundamental: cuidar está en el corazón de las profesiones de salud y socio-sanitarias: Cuidar en la cronicidad, en la dependencia, en los procesos diagnósticos, en los terapéuticos. Cuidar siempre.
Estar bien informado es fundamental. Pero tiempo escuchando exclusivamente las mismas noticias, puede contribuir más al miedo que al positivismo en el abordaje de la situación de crisis.
Conjugando el verbo cuidar, decía Gandhi: “Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.”
"No creo que sea posible compatibilizar la genuina compasión con procurar la muerte a otro ser humano sin explorar todos los recursos de cuidados compasivos posibles"
El experto, responsable del Centro San Camilo, pone el énfasis en la "dimensión social, colectiva" de la dignidad humana
"Apuesto por humanizar el vivir los procesos de morir, cuidando dignamente la fragilidad, respetando sagradamente la dignidad. Invocar la dignidad es previo a una tendencia política; es una cuestión de fundamentación de la humanización"