En el fondo del modelo de acompañamiento del Counselling subyace la idea de que el ayudado vive una tendencia actualizante de sus potenciales, una confianza en el crecimiento y desarrollo personal.
Se trata de un concepto que no agota la moda de hoy que tiende a describir el modelo de cuidado centrado en la persona, en clave de respeto a las “preferencias y deseos” del ayudado.
“No podemos apoyar la ley de eutanasia por coherencia, porque perderíamos nuestra identidad católica, por lo que la objeción de conciencia es el camino más saludable”
En ética, no hay que olvidar, que según todas las formulaciones, la clave más importante no es la promoción del principio de autonomía, sino el respeto de la máxima más relevante: primum non nocere, lo primero es no hacer daño.
En su uso en contextos de humanización, el empleo de empoderar y empoderamiento, que comenzó en el ámbito de la sociología política, es cada vez más extenso, y evoca uno de los significados centrales de lo que tendemos por relación de ayuda
En búsqueda de una respuesta humanizada, debemos recordar que el sistema sanitario debe poner a los médicos en las Residencias de mayores, aunque estas dependan de las Consejerías de Bienestar Social.
El buen trato, el que humaniza, el que suaviza, el que empodera, el que reconoce y respeta la diferencia, calladamente, genera sinfonía armónica, salud relacional. Nace de la compasión y genera autocompasión y bienestar, satisfacción.
Algunas compañías como Microsoft han planteado la posibilidad de crear un chatbot que sea una suerte de copia digital de quien se desee recrear. De ese modo se podría, por ejemplo, perpetuar la existencia virtual de cualquier persona que haya fallecido.
El uso correcto de la palabra, es el camino de la hospitalidad lingüística, esa hospitalidad que permite acogerse en la narración del sufrimiento y hacer del encuentro, un tratamiento.
Si nos olvidáramos, por cualquier causa, de los enfermos de alzhéimer, estaríamos sufriendo, junto con otras enfermedades, una pandemia de alzhéimer ético y espiritual.
Es la hora de la esperanza. Esa que es verde, que se simboliza con el ancla con el que apoyarnos, que resiste a cualquier situación de desolación. Es la hora de trabajar por la resurrección.
La esperanza se llama ilusión por un mañana con menos dolor, por una vida sin ese límite que genera una discapacidad, por una enfermedad superada, por un desencuentro aclarado, por conseguir la paz...
El duelo por la muerte de familiares y amigos está presente en la Patrística, desarrollado directa o indirectamente. El tema del duelo surge cuando los Padres, con el sentido pastoral que los caracteriza, comentan: el sentido de la vida cristiana y de la muerte.
El refugio válido en la adversidad del corazón, es aquel que contribuye a buscar alternativas, que confronta miradas de pasividad o victimización, que acompaña a identificar las fuerzas internas para enfrentar las tormentas.
Un modo de orar es presentar a Dios nuestras necesidades, “Expresar en lugar de pedir”. Orar es hablar con Aquel que sabemos que nos ama” como decía Santa Teresa. No informamos a Dios, sino mostramos nuestra indigencia y nuestra confianza.
El recuerdo puede constituir un gran tesoro y puede ser terapéutico si es bien utilizado. Puede cubrir el vacío generado por la pérdida, constituyendo el presente de lo que fue y ya no es. Invitar a olvidar en la elaboración del duelo o pretender olvidar uno mismo, no es la indicación más adecuada.
Se ha convertido en clásico el modelo de duelo que habla de "las cuatro tareas" (Worden). José Carlos Bermejo investiga sobre "las tareas espirituales del duelo" para ofrecer a la comunidad científica un planteamiento complementario y salir al paso de la laguna existente en investigación sobre el trabajo espiritual del duelo.
Asistimos en el mundo a un nacer de corrientes de psicología y a un difundirse de psicologías que pueden estar carentes de fondo, de antropología, de filosofía, de espiritualidad.
La búsqueda de significado después de la pérdida también media en la experiencia de duelo. Puede llevar a crecimiento postraumático o cambios positivos significativos y sostenidos en los compromisos y objetivos vitales.