Es comprensible la sensibilidad creciente de la sociedad ante el sufrimiento humano y la conciencia de que hemos de ser responsables en la gestión del proceso del enfermar y el morir poniendo racionalidad para evitar las consecuencias de la colonización de la tecnología en medio de la fragilidad humana
Nos tendremos que acompañar. Humanizar la escucha hasta no cansarnos porque, de lo contrario, los enfermos también nos lo pasamos mal en esa soledad existencial inevitable y esa otra soledad de quien podría ser mejor acompañado.
Muchos han tenido que lamentar la muerte de familiares y amigos queridos. Muchas personas han caído en dificultades económicas, otras han perdido su puesto de trabajo. En muchos países fue ya imposible celebrar comunitariamente la eucaristía en público ni si quiera en Pascua, la fiesta mayor de la cristiandad, para obtener fuerza y consuelo de los sacramentos.
La generalización del uso de las nuevas tecnologías de la información y las redes sociales digitales en la vida cotidiana de las personas, va abriendo posibilidades como "cementerios digitales'', "cuentas in memoriam", "testamentos digitales'', "ritos cibermortuorios'', "obituarios digitales", etc.
“Yo mismo viví en mi cuerpo y en mi corazón, el gran golpe de la infección por covid-19. Hube de hacer mi duelo y gestionar la poderosa imaginación de un eventual fallecimiento virtualizado.”
Existe una fascinación por ver el mundo a través de los ojos del otro, aun cuando ese otro esté sufriendo. La mayoría de nosotros somos muy curiosos de la vida de otra gente y buscamos la forma de tratar de favorecer esas vidas para que sean maravillosas y transformadoras”.
De forma bella habló Pedro Laín Entralgo de la esperanza y el cuidado en salud: “Qué es el médico para el enfermo, sino un hombre perito en el arte de posibilitar, dilatar y mejorar las quebrantadas esperanzas terrenales de este: el médico sería, pues, entre otras cosas, un dispensador de esperanza”.
Ser cuidado es una buena oportunidad para llevar una vida activa en cuanto a la vivencia de los mismos valores que cuando cuidamos a otros, solo que conjugados los verbos en otra forma: en pasiva.
¿Mi trabajo o mi familia?. Quien lo vive de forma dilemática (solo dos opciones), se siente realmente entrampado y será difícil encontrar un camino de salida.
Cuidar, sí, cuidar siempre. Reconozcamos que este verbo es fundamental: cuidar está en el corazón de las profesiones de salud y socio-sanitarias: Cuidar en la cronicidad, en la dependencia, en los procesos diagnósticos, en los terapéuticos. Cuidar siempre.
Estar bien informado es fundamental. Pero tiempo escuchando exclusivamente las mismas noticias, puede contribuir más al miedo que al positivismo en el abordaje de la situación de crisis.
Conjugando el verbo cuidar, decía Gandhi: “Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.”