"Con motivo del segundo aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga que tuvo lugar el 8 de agosto de 2020, me gustaría situarlo en la mejor tradición de los obispos defensores de los indios en América Latina, desde Bartolomé de Las Casas hasta Leónidas Proaño, obispo de Riobamba (Ecuador), y Samuel Ruiz, obispo de Chiapas (México), y en la senda de los nuevos padres de la Iglesia de América Latina"
"No fueron meros burócratas que gestionaran sus diócesis con criterios administrativistas, ni personas que se recluyeran en los espacios sagrados y se dedicaran exclusiva o prioritariamente al culto, ni obispos que se guiaran por el Código de Derecho Canónico, ni profetas de calamidades, sino testigos del Evangelio"
"Fueron perseguidos por los poderes políticos, económicos, militares y, lo más doloroso, por el poder religioso del Vaticano, pusieron en riesgo su vida y algunos la perdieron convirtiéndose en mártires, practicando así el mensaje de las bienaventuranzas que declara dichosos a quienes fueran injuriados, perseguidos, injuriados y objeto de calumnia por causa de la justicia"
"Pedro Casaldáliga perteneció a aquella fecunda generación de obispos latinoamericanos que cambiaron la faz del cristianismo de ese continente: antepusieron la ortopraxis a la ortodoxia, la fidelidad al pueblo a la obediencia al Vaticano, la solidaridad con las mayorías populares empobrecidas a las alianzas con los poderosos e hicieron suyo el principio-liberación frente al principio-resignación, que durante siglos de conquista y colonización caracterizó al cristianismo de América Latina"