Cyprien Melibi: "El Evangelio es un mensaje absolutamente adaptable a todas las culturas"
El teólogo publica "Grito africano": "Se ha intentado cristianizar África y no africanizar el cristianismo"
"Ojalá el buen samaritano baje de Jerusalén a Jericó: ojalá venga el Papa a comulgar la vida de este pueblo"
(Jesús Bastante).- Cyprien Melibi es teólogo, africano, desde hace mucho tiempo viviendo en España y trabajando por el reconocimiento de esa forma de hacer Iglesia desde África que no se conoce o se conoce con mucho prejuicio. Ahora publica "Grito africano" con el que "intentamos dar a conocer otra África, que no es la de la miseria, la muerte o el ébola", sino "la de la esperanza y la alegría: el África positiva".
El África que grita, como tu libro, el Grito africano por el derecho a existir, que pública La Colección Diáspora, ciencias de las religiones. Cuéntanos un poco: ¿Qué grito?
Primero, quiero compartir el entusiasmo y la alegría que tengo, porque cuando terminaba de escribir este libro en junio, lo concluí diciendo "África, la esperanza intacta". Y acabamos de asistir en Burkina Faso a una resurrección de una crisis política con un consenso de ciudadanos, de las fuerzas, de la nación sin acudir a ningún experto de fuera y lo que planteo en este libro es justamente eso: que nos estamos dirigiendo hacia este modo africano de asumir sus responsabilidades. Así que ante todo, antes de empezar este "grito", quiero partir de eso porque es algo inédito en la Historia: que el pueblo en la calle eche a un presidente, los militares recuperen el poder y se reaccione de modo pacífico y lo pasen a un civil.
Háblanos del libro.
El libro es un grito, ¿quién grita? Es el africano que sufre, es el africano que lleva muchos siglos explotado: primero se sometió a la esclavitud, luego a la colonización y después a la post-colonización. Es el africano que sueña con vivir bien, estar bien, encontrar oportunidades en su país y poder viajar de modo normal a otros países. Es un africano que mayoritariamente es joven, pero sin salida de futuro, el que grita, y grita a la esperanza y a la desesperación, grita al dolor y al sufrimiento. ¿Y de dónde viene el grito? Es un grito del sur y hay que entender bien, la cuestión de África de ahora es una cuestión de saber empatizar con nosotros, estamos hartos de los discursos, de que nos digan cómo hay que hacer las cosas cuando lo que necesitamos es gente que se ponga en nuestro lugar e intente comprender.
Hacerse africano para construir esa África y también esa teología de la Iglesia en África, que tiene la capacidad y el papel de construir desarrollo y reino. ¿Cómo es esta teología que grita en África, en la que tú tienes como maestro al teólogo John Marcela?
La teología yo creo que fundamentalmente tiene que ser una teología de la liberación, porque de este modo puede sumarse al movimiento liberador que es esencial para cada pueblo. Yo no conozco en la Historia ningún pueblo que se haya liberado sin comprometerse. Para mí, un punto clave es que la teología participe en ese movimiento de liberación. Dicho esto, yo veo que la teología y la religión en general deben africanizar el cristianismo.
¿En África o en todo el mundo?
No, no, en el contexto de África, porque yo considero que el Evangelio es un mensaje absolutamente adaptable a todas las culturas, y el problema que venimos teniendo desde hace mucho tiempo es que se ha intentado cristianizar África y no africanizar el cristianismo... Son dos cosas muy distintas.
¿Se puede hablar de una sola África? Porque estamos hablando de África como si fuera un país, pero es un continente muy poblado y con muchas diferencias.
Sí, hay muchas diferencias culturales, pero normalmente se debe hablar de culturas africanas porque son varias culturas y muy distintas. Pero en la Historia reciente podemos observar que el África subsahariana tiene elementos comunes que le han acompañado en su Historia y esos elementos son comunes desde la esclavitud hasta la post-colonización. Esto provoca un contexto social donde se pueden tratar los temas casi de la misma manera. Por eso cuando hablamos de las situaciones sociales en África, en esta parte del continente se observan casi las mismas realidades. También quiero mencionar que en África actualmente (es una de las cosas que yo quise subrayar en este libro) se está teniendo una ascensión de toma de conciencia de ser africano y asumir nuestras responsabilidades. Y en muchos ámbitos, intelectuales, políticos y económicos, esta toma de conciencia es importante para subrayar que en este continente hay gente que quiere trabajar para que salgamos de esta situación. Por eso cuando hablamos de la liberación en África, ya sea a nivel político, económico o teológico, hay tres claves o niveles importantes. El primero en el libro lo comento de la siguiente manera: "quiten ustedes las manos de África"; es importante que la gente que oprime a África nos deje solucionar nuestros problemas, que nos dejen beneficiarnos de nuestros recursos. El segundo elemento o clave es que es imposible hacer feliz a alguien a pesar de él mismo, yo no puedo venir y decirte "Jesús, esto es lo que necesitas para ser feliz" y que sea algo de lo que tú no participas... Éste es uno de los problemas que nos han llevado a esta situación: muchas cosas se piensan con mentalidad de Occidente y se piensa que deben ser aplicadas de modo intacto en África. El tercer y último nivel yo lo expreso con un proverbio africano que dice: "¿Y si el tonto se volviera listo?", es decir, que nuestra patria no es tonta: Tantas cosas nos han hecho -no han explotado...-, tantas cosas nos siguen haciendo, que tomaremos conciencia para decir que esto tiene que pararse. Estos son los tres niveles o claves de África.
En la solapa de tu libro escribes: "los cristianos y cristianas de África no queremos que nuestra Iglesia sea cómplice ni colaboradora de los verdugos, blancos o negros, del pueblo africano; tampoco queremos un cristianismo opio del pueblo africano. Queremos que nuestra Iglesia asuma su función noble de liberar la energía interior del africano". ¿Hay complicidad de la Iglesia africana?
La Iglesia en África ha tenido principalmente dos momentos: el momento de la misión, la evangelización por medio de los europeos que han dado lo que tenían (yo siento admiración por esa gente que iba como si fuera a una aventura sin saber lo que le iba a pasar, unos morirían de malaria, pero iban con generosidad a transmitir el cristianismo europeo del siglo XIX) y lo transmitieron a su manera, con muchas cosas positivas y también negativas (considero que ya ha pasado el momento de criticarlo) y el momento de ahora, desde 1969, que vino el Papa Pablo VI a África a decir a los africanos "sois ahora vuestros propios misioneros". A partir de ahí entra una nueva fase de la Iglesia africana; una fase que nos pertenece. Y es aquí donde tengo que lamentar que la Iglesia africana siga bajo tutela de la Iglesia Occidental, y no sé por qué no quiere crecer, no quiere asumir su responsabilidad.
Ahora tenemos un Papa que no es de Europa, que es del Sur. Igual que aquí hay un cambio, ¿se nota en África esta oportunidad, esta primavera que nosotros comentamos?
¿Te acuerdas que hace un año, cuando se estaba eligiendo al Papa, pase por aquí y estuvimos analizando y hablando de si éste era el Papa que debía venir a África? Yo vengo de África y acabo de observarla, y es como si la primavera de Francisco no hubiera llegado, porque allí no se vive la actualidad de lo que pasa en Roma, del susto que está dando el Papa a algunos sectores más poderosos. Y yo no entiendo el porqué de esto y estoy preocupado porque no se nota, no se percibe en África. Y es porque la Iglesia africana tiene un dinamismo eclesial muy potente, ya que un obispo o un párroco están inmersos en su pastoral, con las iglesias llenas, y no sé ni si tienen tiempo para leer los mensajes del Papa.
La Iglesia en diversos países de África sí que está teniendo una influencia importante: no solo los misioneros sino también la propia Iglesia en su configuración, como en Sudán del Sur, en Nigeria, donde están sufriendo mucho pero siguen trabajando con una identidad propia... ¿Haría falta un viaje del Papa o crees que estamos hablando de otra cosa?
Desde el inicio lo dije: que este Papa tiene que interesarse de verdad. Porque Juan Pablo II nos dejó mucho, pero este Papa con su sensibilidad personal y carisma yo creo que ganaría yendo a África para poder ver la situación, no solo desde Roma. Estoy seguro de que si el Papa Francisco organiza un viaje a África con su estilo, vamos a ganar muchas cosas. Yo participé en el viaje de Benedicto XVI en 2009 a Camerún. Vino en "Papamovil" y viajó una semana antes en un avión privado especial, etc... Si Francisco se quitara de estas cosas para venir a comulgar la vida de este pueblo, creo que ganaría mucho la Iglesia toda, y allí le estamos esperando: yo espero mucho de este Papa y rezo mucho por él. Le deseo un ministerio fructífero en la Sede. La Iglesia africana está ahí gritando, esperando que un buen samaritano baje de Jerusalén a Jericó para enterarse de esto que está al borde del camino después de haber sido atacado por los bandidos, que son los mismos de siempre, que son los mismos de siempre explotando a África.
Esperemos que este Grito africano del que tú hablas en el libro sea una realidad que también pueda ser gritada por otras voces.
Sí, es lo que considero importante: que el tema de África es un tema de responsabilidad compartida por los africanos y el resto del mundo. No podemos decir que ahora África lo tiene que solucionar -los africanos solos- como tampoco podemos decir que lo tienen que solucionar los colonizadores solos; es un tema de responsabilidad compartida. Quiero terminar citando a Frantz Fanon, uno de los grandes pensadores de la negritud, que digo: "Cada generación debe descubrir su misión y saber cómo cumplirla o traicionarla". Esta generación de africanos y del resto del mundo, debe comprender desde cada uno de los niveles y competencias la misión-África, y cómo cumplirla o traicionarla. Y la Historia nos dirá cómo hemos actuado.
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