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La Marcha por la Vida reúne a miles en Berlín y Colonia en medio de protestas

Miles de personas participaron el sábado en las concentraciones contra el aborto y el suicidio asistido en Berlín y Colonia. Varios obispos católicos estuvieron presentes o enviaron mensajes de apoyo, mientras colectivos a favor del derecho al aborto organizaban contramanifestaciones.

Manifestantes cruzando el puente Severin en Colonia | Foto: Costa Belibasakis

Berlín y Colonia, 19 de septiembre de 2026. Miles de personas se concentraron el sábado en las calles de las dos ciudades alemanas en la tradicional Marcha por la Vida (Marsch für das Leben). La convocatoria, organizada por el Bundesverband Lebensrecht (Asociación Federal por el Derecho a la Vida), manifestó su oposición al aborto y al suicidio asistido. Este año coincidió con la víspera del Día Mundial del Niño y contó con la presencia de varios obispos católicos, aunque no faltaron las contramanifestaciones, según informó katholisch.de.

Cifras dispares y fuerte dispositivo policial

Según la policía de Berlín, alrededor de 2.200 personas se unieron a la marcha en la capital. Los organizadores elevaron esa cifra a 4.200 en Berlín y 2.100 en Colonia. La policía de Colonia no facilitó datos oficiales. Un dispositivo de 1.150 agentes de varios estados federados garantizó el desarrollo de la concentración en la capital. Las autoridades informaron de que ambas movilizaciones transcurrieron de forma mayoritariamente pacífica, con solo incidentes menores.

Obispos presentes y mensajes de apoyo

Entre los participantes destacaron el obispo de Ratisbona, Rudolf Voderholzer, y el de Passau, Stefan Oster. Este último afirmó que la Iglesia debe actuar como “guardiana de la persona humana y de su dignidad”. El obispo emérito de Eichstätt, Gregor Maria Hanke, impartió una bendición al final del acto en Berlín. Varios prelados enviaron mensajes previos, entre ellos el cardenal de Colonia, Rainer Maria Woelki, y el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Heiner Wilmer. Wilmer subrayó que quien quiere proteger la vida humana no puede enfrentar a las personas entre sí ni relativizar su dignidad, y recordó que esa dignidad abarca tanto a los no nacidos como el cuidado de enfermos, ancianos, la oposición a la pena de muerte y el compromiso con la paz. Estos mensajes y la participación de los prelados fueron recogidos también por domradio.de.

Grupo de manifestantes en Berlín, junto a Rudolf Voderholzer, obispo de Ratisbona | Foto: leben | © S. Groß

Contramanifestaciones en ambas ciudades

Las marchas, que se celebran en Berlín desde 2002 y en Colonia desde 2023, estuvieron acompañadas de protestas. En Berlín, el Bündnis für sexuelle Selbstbestimmung (Alianza por la Autodeterminación Sexual) reclamó la legalización plena del aborto. Los gritos de “My body, my choice” se respondieron desde la marcha con consignas “Pro Life”. En Colonia, el grupo Pro Choice Köln convocó contramanifestaciones. En Berlín, la policía impidió que opositores desplegaran una pancarta desde un paso elevado cerca del hospital universitario Charité.

Contramanifestación en Colonia | Foto: Costa Belibasakis

Críticas a los tests prenatales y a la gestación subrogada

Durante los actos se escucharon críticas a los tests prenatales de sangre que detectan trisomías 13, 18 y 21, considerados por algunos oradores como instrumentos de selección de personas con síndrome de Down. También se pidió una prohibición internacional de la gestación subrogada. Según el relato del diario de izquierdas taz (die tageszeitung), la marcha berlinesa avanzó cerca del Bundestag con banderines rosas que proclamaban “Amamos la vida”, mientras colectivos feministas y de diversidad sexual intentaban interrumpir el recorrido con consignas y banderas arcoíris. Participantes internacionales, incluidos viajeros de Rumania, Italia y Francia, se sumaron a este acto.

Un debate que también divide al catolicismo alemán

La Marcha por la Vida no está exenta de controversias, también dentro de la propia Iglesia católica alemana. Algunos críticos señalan la presencia en ediciones anteriores de activistas de extrema derecha o de figuras de la Alternativa para Alemania (AfD), lo que ha generado recelos y ha dificultado un apoyo más amplio. La controversia y la composición de las movilizaciones han sido señaladas también por Kirche+Leben.

El semanario conservador Junge Freiheit, por su parte, lamenta lo que considera un cierto “silencio” de amplios sectores del catolicismo organizado alemán frente a las cifras de abortos —alrededor de 100.000 al año según estadísticas oficiales— y contrasta la participación limitada de obispos alemanes con la mayor presencia episcopal en marchas similares de otros países.

Foto: Bundesverband Lebensrecht

Estas tensiones obligan a preguntarse si la marcha consigue realmente presentar la defensa de la vida de forma integradora o si, en ocasiones, queda asociada a perfiles que oscurecen su mensaje central. El propio obispo Wilmer, en su mensaje, insistió precisamente en que la protección de la vida no puede ir acompañada de exclusiones ni de la relativización de la dignidad de nadie. El reto sigue siendo articular un compromiso pro-vida coherente, que no se deje instrumentalizar y que sea percibido como una propuesta de solidaridad real con las mujeres, los no nacidos, los enfermos, los ancianos y todas las personas vulnerables.

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