León, ya no te espero. Me voy al parque con mi hijo
"Cristo debe estar enfadado, debe estar dolido, sus llagas deben supurar por no recibir Ud. a quienes hemos sufrido violencia sexual en el ámbito de la Iglesia Católica siendo niños"
El Estado español ha puesto cientos de miles de euros para garantizar la seguridad de su viaje a España, me parece bien. Que hable ante el Congreso de los Diputados, me parece bien pues no deja de ser Ud. un Jefe de Estado, que se reúna con la sociedad civil me parece bien.
Pero Ud. no es sólo un jefe de Estado teocrático, es un referente moral y social para miles y miles de personas, cada vez menos, que creen en la Religión Verdadera, la religión cristiana, católica, apostólica y romana.
Cristo debe estar enfadado, debe estar dolido, sus llagas deben supurar por no recibir Ud. a quienes hemos sufrido violencia sexual en el ámbito de la Iglesia Católica siendo niños.
Obispos, curas, diáconos, laicos, catequistas agredieron a niños y niñas. Si, niños y niñas. Quizá por eso cobre fuerza lo de “dejad que los niños se acerquen a mi” ¿para qué? ¿para humillarlos, abusarlos, violarlos, ejercer un abuso de superioridad y de poder nunca antes visto porque quien deposita en ellos su moral y su espiritualidad?
¿Hacia donde mira el Vaticano? ¿Para otro lado como siempre? ¿Ud. también? No lo esperaba. Ahora no.
¿Llevo unos días con unas pesadillas espeluznantes que junto al anticipo del calor veraniego en Madrid hacen que sea imposible conciliar el sueño incluso con la medicación psiquiátrica pactada?
¿Por qué me siento culpable? ¿Por qué me siento como una mierda y sin ganas de vivir ni sonreír? ¿A caso Ud. no se da cuenta que escuchar a las víctimas podría aliviar el dolor de tantas y que conociera de primera mano lo que pasa en España? Le están engañando. La Conferencia Episcopal le está engañando
¿Por qué me siento culpable? ¿Por qué me siento como una mierda y sin ganas de vivir ni sonreír? ¿A caso Ud. no se da cuenta que escuchar a las víctimas podría aliviar el dolor de tantas y que conociera de primera mano lo que pasa en España? Le están engañando. La Conferencia Episcopal le está engañando.
Voy a confesarle una cosa, Sr. Prevost, hacía mucho, mucho tiempo que no entraba en una iglesia. El otro día lo hice a ver a la virgen durante la romería de mi pueblo, me senté recé y oré. Pedí y supliqué. Dios no escucha, su madre tampoco. Pero el Papa de Roma, en de todas y todos tampoco.
Mi hijo se quedó con mis padres porque no quiero que sepa de Uds. No quiero que le pueda pasar lo que a mí. Gracias a mi pareja que me acompañó y aguantó de manera serena mis minutos en silencio mirando la preciosa cara de la virgen de mi pueblo, la virgen de la Esperanza. Ya cada vez tengo menos esperanza, cada vez es más desolador. Cada vez es más difícil llevar esto.
Su antecesor, Francisco, se negó en venir a España si no se solucionaba la cuestión de los abusos en el seno de su Iglesia, de nuestra Iglesia. Porque si, también es mía, también es nuestra, de aquellos que no hemos apostatado a día de hoy para, no se muy bien porqué, mantener nuestra fé. Creo que ya no merece la pena. Veré como mandar a alguien a la secretaría de la Iglesia de mi barrio, donde nací, en la Parroquia San José Obrero de Móstoles, para que se solicite el certificado de bautismo para la apostasía.
Estoy roto, dolido, estoy “jodido”, lo siento ser duro, pero quien quiera saber lo que he pasado que ande el mismo camino he realizado. Jesús, sufrió y lo mataron en la cruz, vendido por treinta míseras monedas.
A nosotros y nosotras, nuestra Iglesia nos vende, nos humilla de manera constante. La dirección de la Conferencia Episcopal española, el montaje, el negocio, el blanqueamiento institucional de los “abusos”. Eso que nos ha hecho tener una personalidad muy diferente a la que hubiéramos tenido.
No querría haber tenido que escribir esto, no quería tener que haber pasado por esto. Preferiría tener una vida con tiempo suficiente para dedicarle a mis seres queridos. Preferiría, por una vez, no tener que huir en cuanto veo que algo que va a hacer daño o me lo está haciendo en vez de afrontarlo. Vivo en una huida permanente.
Quizá la manera de afrontarlo sea mandar la religión a la porra, decir adiós y apostatar, especializarme en derecho penal sobre agresiones a la infancia en el ámbito católico y dar cera en los juzgados, y no volver a encender una vela más en la vida que no sea la de cumpleaños. No ir por norma y sistema a ninguna celebración que tenga contenido católico o espiritual de ninguna clase. Antes entraba en los funerales si estaba el cuerpo presente, ya ni lo haré. No arrugarme ante la adversidad y decir ¡basta!
Basta de insultarnos, basta de defenestrarnos, de ocultarnos, de meternos entre bambalinas, en creer que con cuatro duros se recompone la vida de una persona cuando arrastra un traume después de tantos y tantos años
Basta de insultarnos, basta de defenestrarnos, de ocultarnos, de meternos entre bambalinas, en creer que con cuatro duros se recompone la vida de una persona cuando arrastra un traume después de tantos y tantos años.
Si, todavía está a tiempo, quedan 5 días para que Ud. venga a España y quiera o no, de mi bolsillo saldrá dinero para su visita. Policías, emergencias, ejercito, voluntarios, donaciones y ¡venga más! ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Las preguntas más hechas por la humanidad a lo largo de la historia. Yo no podré pagar el medio millón de euros que algunas personas están pagando por verle por 20 minutos.
¿Proponen que vayamos a Roma a los 15 días? ¿Y de dónde se saca el dinero? No es barato, viajar no es barato y menos para la clase trabajadora. ¿Cree que somos ricos para poder pagar a 10 o 15 días un viaje a Roma en temporada alta? Quizá en todo caso, si esa es su decisión, deberemos darnos un tiempo. En otoño si los ánimos están calmados y el genérico enfado que tenemos las víctimas por no recibir, al menos a sus representantes, en Madrid, Catalunya o Canarias nos podamos ver en Madrid o en Roma si corre de su cuenta.
Está claro, en la Iglesia no caben los menores, no caben las mujeres «relegadas siempre a segundo plano». Ni que hablar de la comunidad LGTBI+, también olvidados por la jerarquía de la Iglesia.
Aunque tengo entrada para ir a verle al encuentro con la sociedad civil voy a declinar mi asistencia si la situación es esta. Me repugna la violencia, pero si por medio hay menores mucho más, si es sexual me da asco y repulsión. Se le olvida la escucha del sufrimiento.
Lo dicho, que me voy al parque a jugar con mi hijo y ya le contaré de mayor que dejaron pasar una oportunidad histórica que quizá pensándolo bien tan sólo serviría para blanquear su viaje.
No, ya no te espero Robert. Puedes volver por donde has venido. Después de leer la encíclica creí que merecía la pena. Cuando el protestantismo y los evangelizadores liberadores del metro de Madrid os coman no preguntéis porqué. Cuestión de actitud.