León XIV regresa a casa, la patria del corazón
León XIV hablará de justicia según la Doctrina Social de la Iglesia, no para oponerse a tal o cual gobierno —el Sucesor de Pedro no actúa como político—, sino para invitar a la unidad frente a la polarización y a la construcción de una sociedad más justa e inclusiva
El Papa León regresa a casa. Regresa al continente donde, durante más de veinte años, prestó servicio primero como misionero y luego como obispo. Perú, la última y más larga etapa de la peregrinación apostólica que comenzará en las próximas horas y que lo llevará primero a Uruguay y a Argentina, no es el país natal de Robert Francis Prevost, el primer pontífice nacido en Estados Unidos.
Pero puede considerarse una segunda patria, una patria del corazón, como lo demostraron las primeras palabras pronunciadas por León XIV pocos minutos después de su elección, cuando, asomándose desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, saludó a la multitud y a los fieles conectados desde todo el mundo, primero en italiano —como corresponde al Obispo de Roma — y luego en español, para dirigir un saludo especial «a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo Iglesia fiel a Jesucristo».
En este sentido, la etapa peruana representa un regreso a casa, para recordar un vínculo que nunca se ha interrumpido entre un obispo misionero «con olor a oveja» y su pueblo. Que el Papa le daba tanta importancia a este viaje ya se había hecho evidente incluso durante los días de su reciente hospitalización en el Policlínico Gemelli. Será, pues, un viaje a los recuerdos, un regreso a casa revitalizante a pesar del cansancio de un viaje de doce días con trece vuelos en avión y dos en helicóptero.
Sin embargo, sería limitado explicar o reducir el viaje únicamente a estas categorías: de hecho, no se trata de una peregrinación «patriótica». En primer lugar, porque el Papa León visitará otros dos países, caracterizados por problemas y situaciones tanto comunes como diferentes entre sí. Y, además, porque la interpretación de este regreso a casa no debe correr el riesgo de dejar en segundo plano los mensajes que el Pontífice viene a traer a estas tierras: ante todo, confirmar en la fe al pueblo cristiano que allí habita, relanzando una misión evangelizadora basada en la cercanía, la ternura, el compartir, el apoyo a los más pobres y el compromiso de construir juntos una sociedad más justa.
Con ese estilo que tenía como obispo, como ocurrió durante la pandemia de Covid, cuando, como administrador apostólico de Callao, organizó una red de solidaridad y distribución de alimentos, agua, medicamentos para todos los habitantes y trabajadores irregulares que, debido a las restricciones, se encontraban confinados en sus hogares sin dinero ni comida. La gente aún recuerda esta ayuda como una «respuesta de Dios» a sus súplicas.
En Uruguay, León se encontrará frente a uno de los países «más europeos» de América Latina, caracterizado por una larga historia de estabilidad y democracia, pero también por un laicismo que no siempre está abierto al papel positivo y público de las religiones, donde hace un año se introdujo una ley sobre la eutanasia.
En Argentina, país natal de Francisco, al que no volvió después de su elección en 2013, el Papa encontrará una sociedad fuertemente polarizada y grandes desafíos sociales. Características de un continente donde persiste la pobreza y existe una gran brecha entre unos pocos ricos y muchos pobres. León XIV hablará de justicia según la Doctrina Social de la Iglesia, no para oponerse a tal o cual gobierno —el Sucesor de Pedro no actúa como político—, sino para invitar a la unidad frente a la polarización y a la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. Una sociedad que tenga en cuenta las necesidades de los últimos o de quienes viven en las extremas periferias, como los pueblos amazónicos que se sienten abandonados, pero que recibirán la visita del Pontífice en la etapa de Pucallpa.
La esencia del mensaje que León viene a traer a América Latina queda bien resumida en los tres lemas elegidos para las tres etapas: «Les anuncio una gran alegría» para Uruguay; «Bienvenidos todos. Vayan y anuncien» en Argentina; «Abramos el corazón» en Perú. Un llamado a la fe y a la misión evangelizadora, para promover unidad y encuentro. En los próximos días será central la valorización de los tesoros escondidos de estos países: los numerosos santos y beatos que han inculturado el mensaje de Cristo en los distintos contextos y la devoción popular, que desempeña un papel fundamental en la experiencia de fe de los pueblos latinoamericanos.