El nuevo verano ibérico: más largo, más caluroso y más seco
Los datos históricos de temperatura en la Península Ibérica y las Islas Baleares (1950-2025) confirman lo que muchos ya sospechábamos: nuestros veranos han cambiado drásticamente. Al comparar la situación actual con las décadas de los 60, 70 y 80, la transformación del clima es evidente y las cifras hablan por sí solas
(Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la Promoción Humana).- Los datos históricos de temperatura en la Península Ibérica y las Islas Baleares (1950-2025) confirman lo que muchos ya sospechábamos: nuestros veranos han cambiado drásticamente. Al comparar la situación actual con las décadas de los 60, 70 y 80, la transformación del clima es evidente y las cifras hablan por sí solas.
Las cifras del calor extremo
- Veranos más calientes: El verano típico de los últimos cinco años (2021-2025) es 2,5 °C más caluroso que el promedio histórico (Fig. 1). Hay regiones de España en las que incluso el calentamiento estival supera los +4 °C.
- Lo excepcional ahora es la norma: Históricamente, apenas sufríamos un día de calor extremo al año (unos 5 días por lustro). Hoy en día, esta cifra se ha disparado a 20 días al año (93 días de calor extremo en los últimos cinco años).
- Multiplicación de las olas de calor: Antes de 1990, registrábamos menos de 4 olas de calor cada cinco años. En el período 2021-2025, hemos registrado un promedio de 22 olas de calor a nivel peninsular (Fig. 2, panel superior).
- Un verano que devora a la primavera y al otoño: el llamado “verano térmico” ha pasado de durar unos 61 días a alcanzar los 96 días en la actualidad. Es decir, soportamos más de un mes adicional de condiciones plenamente estivales (Correl et al. 2025, 2026a, 2026b).
Menos lluvia y bosques al límite
A este aumento sin precedentes de las temperaturas se suma un segundo factor crítico: la pérdida de la “precipitación útil”. Esta es la lluvia suave y constante (entre 5 y 25 mm diarios) que realmente logra empapar la tierra y recargar nuestros embalses. Debido al calentamiento global, la atmósfera está perdiendo su capacidad para generar este tipo de lluvia tan beneficiosa (Agosta et al. 2026a, 2026b, 2026c).
La combinación de ambos fenómenos es una bomba de relojería para nuestros ecosistemas. Perder solo tres días de esta lluvia útil entre mayo y agosto es suficiente para que la vegetación alcance su punto de marchitez antes de tiempo. Este proceso climático de estrés estival se observa desde la década de 2000 (Fig. 3). Si a un bosque que recibe menos agua le sumamos un verano que dura un mes más, el paisaje queda sometido a una evaporación extrema.
El resultado final es que la naturaleza se seca de forma prematura, ampliando peligrosamente la ventana de tiempo en la que cualquier pequeña chispa puede transformarse en un incendio devastador. Más aún si a estas condiciones medioambientales se les suman el abandono y la dejadez en el mantenimiento y cuidados de los bosques ante las nuevas condiciones climáticas reinantes.
¿Qué podemos hacer? El llamado a una conversión ecológica integral
Ante este escenario científico tan contundente, es natural sentir inquietud. Sin embargo, desde la perspectiva de la ecología integral, estos datos no deben llevarnos al fatalismo, sino a la acción. Como nos recuerda la enseñanza social de la Iglesia, no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental (Laudato Si’, 139). Para afrontarla, podemos actuar en varios frentes:
- Frenar el abandono rural (cuidar la casa común desde el territorio): Como adelantábamos, los bosques no arden solo por el calor, sino también por el abandono de nuestro medio rural. Apoyar políticas y proyectos que revitalicen la «España vaciada», fomentando una agricultura y una ganadería extensivas sostenibles, es una de las mejores herramientas para prevenir incendios y promover la justicia social.
- Asumir una verdadera conversión ecológica: A nivel personal y comunitario, estamos llamados a adoptar estilos de vida más sobrios. Reducir nuestro consumo energético, apostar por fuentes renovables y evitar el desperdicio son formas concretas de caridad hacia las generaciones futuras y las poblaciones más vulnerables, que son quienes más sufren los extremos climáticos.
- Impulsar la acción pastoral y comunitaria: Nuestras diócesis, parroquias y comunidades pueden ser espacios de concienciación y refugios climáticos. Promover la educación ambiental a la luz del Evangelio ayuda a transformar la preocupación climática en un compromiso ético y espiritual.
- Incidencia pública y diálogo: Como ciudadanos y creyentes, debemos exigir a las instituciones y a los agentes económicos que aceleren la transición energética y adopten medidas de adaptación frente a la sequía y el calor, priorizando siempre el bien común por encima de los intereses particulares.
Figura 1: Distribución de la temperatura media diaria en la Península Ibérica e Islas Baleares, desde 1951 hasta el 2025, por lustro. Datos: Reanálisis ERA5 del Centro Europeo de Clima “Copernicus”. Elaboración propia.
Figura 2: Número de olas de calor y su duración en días, cada 5 años (lustro), desde 1951 hasta la actualidad. Datos: Reanálisis ERA5 del Centro Europeo de Clima “Copernicus”. Elaboración propia.
Figura 3. Combinación de la duración estival de días de lluvia buena (5-25 mm) y de la duración del verano térmico en la península Ibérica. Los lustros que inician en el 2000 son el mayor riesgo de estrés hídrico. Elaboración propia.
Referencias:
Agosta, E.A., Corell, D., Miró, J.J., Estrela, M.J. (2026a). From dynamic control to thermodynamic amplification: The structural redistribution of Iberian precipitation (1950–2024). Atm. Res. Vol. 338, 108985, ISSN 0169-8095, https://doi.org/10.1016/j.atmosres.2026.108985.
Agosta, E. A., Corell, D., Miró, J. J., & Estrela, M. J. (2026b). Asymmetric precipitation redistribution: The thermodynamic decoupling of extremes in Southwest Europe. Earth Systems and Environment https://doi.org/10.1007/S31748-026-01291-4.
Agosta, E. A., Corell, D., Miró, J. J., & Estrela, M. J. (2026c). Structural changes in the interannual variability of extreme autumn precipitation in eastern Spain and the weakening of synoptic forcing. Quarterly Journal of Royal Meteorological Society, in press.
Corell, D., Estrela, M.J., Orgambides-García, D., Agosta, E., Miró, J.J., Niclós, R., 2026. Temporal evolution and spatial variability of mean temperature in peninsular Spain and the Balearic Islands from 1952 to 2022. Theoretical and Applied Climatology (in revision).
Corell, D., Agosta, E., Estrela, M.J., Miró, J.J., Orgambides-García, D. 2026. Alargamiento del verano en España: cambios y tendencias temporales en su inicio, final y duración (1953-2022). XIV Congreso Internacional de la Asociación Española de Climatología: Cambio climático, riesgos y territorio: Avances y respuestas científicas. Celebrado en 28 al 30 de octubre 2026 en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife (Canarias).
Corell, D., Estrela, M.J., Agosta, E., Miró, J.J., Orgambides-García, D. 2026. Shortening of the thermal winter in Spain (1953-2022): changes in onset, end, and duration. Evidence of thermal winter shortening in Spain from 1953 to 2022. The 1st International Online Conference on Earth Science (IOCEA). Celebrado online del 2 al 4 de septiembre de 2026. Presentación tipo XXX.
Corell, D., M. J. Estrela, J. J. Miró, D. Orgambides-García, and R. Niclós. (2025). Observed Changes in Maximum and Minimum Temperatures and Daily Temperature Range in the Iberian Peninsula and Balearic Islands Between 1952 and 2022. International Journal of Climatology e70182. https://doi.org/10.1002/joc.70182.