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Las palabras y los silencios de León, el Africano

"Consuelo y aplazamiento; estos nos parecen ser los mensajes principales que ha transmitido el Papa en su peregrinación por África … pasando por alto, en cambio, problemas pastorales ciertamente acuciantes"

Viaje de León XIV a África | 5

Consuelo y aplazamiento; estos nos parecen ser los mensajes principales que ha transmitido el Papa en su peregrinación —del 13 al 23 de abril— por África, dando esperanza, con su presencia, a los católicos de los cuatro países visitados (Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial), todos ellos, por motivos diversos, a la espera de consuelo, y pasando por alto, en cambio, problemas pastorales ciertamente acuciantes, pero que el pontífice no ha querido, al menos en público, abordar.

En Argelia, un país firmemente musulmán, los fieles de Roma son menos de diez mil: una gota, por tanto, en un mar de cuarenta y cinco millones de personas de otra fe: para ellos —y León XIV los ha animado en esto— el diálogo con el Islam no es una opción, sino una realidad constitutiva de la vida cotidiana. En Camerún, además, el papa se ha visto envuelto en dos problemas complejos y dolorosos, que pesan sobre toda la población, católica en un 40 %. En primer lugar, un conflicto armado entre la parte francófona, mayoritaria, y la anglófona, minoritaria, que desearía una mayor autonomía. El enfrentamiento ha provocado un éxodo de medio millón de habitantes. A este drama se suma otro, muy grave: Paul Biya gobierna Camerún, como presidente, desde 1982, reelegido en varias ocasiones en unas elecciones consideradas fraudulentas por sus adversarios. Pero él, junto con su clan, sigue reinando, a pesar de tener 93 años.

León XIV en Camerún

En Angola —devastada durante una década en los años noventa del siglo pasado por una guerra civil entre un cartel pro-marxista y otro pro-occidental—, el pontífice invitó a todos a mirar hacia adelante para hacer crecer una sociedad justa en ese gran país. Pero, y lo mismo ocurrió en Camerún cuando, en un discurso, León denunció la «corrupción» rampante, se alzó un estruendo entre la multitud, entusiasmada. Análoga es la situación en Guinea Ecuatorial, donde desde 1979 es presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, a quien sus oponentes políticos acusan de continuos fraudes para mantenerse en el poder.

León XIV ha reiterado muy a menudo su distanciamiento de quienes invocan el nombre de Dios para encubrir sus violencias e injusticias. El futuro dirá si su mensaje en África habrá sido escuchado. En cuanto a los problemas católicos «internos», se puede constatar el consuelo que su visita les ha aportado, sobre todo a personas agobiadas por mil problemas. Pero, en cuanto a algunas cuestiones críticas, internas de la Iglesia romana, no ha habido novedades: el Papa no ha abordado la cuestión del celibato de los sacerdotes, una norma que no es raro que se incumpla en África porque resulta ajena a culturas que consideran anómalo que un «jefe» no tenga familia. Y, aunque siempre agradeció a las mujeres su compromiso en las estructuras pastorales, León no hizo mención alguna a los ministerios femeninos ordenados, empezando por el diaconado. Todo aplazado, pues. ¿Esas expectativas solo están vivas en el Norte del mundo? A juzgar por lo que dicen representantes, mujeres y hombres, del mundo teológico africano, tal supuesto podría desmentirse pronto.

El papa León XIV en Angola

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