Nos cuidas como una madre (salmo 64)
A ti acuden, buen Dios nuestro,
todos los creyentes de la tierra,
pidiéndote perdón por su falta de amor,
alabándote, dándote gracias,
depositando en Ti su confianza,
sus alegrías y sus lágrimas.
Todas las personas que hemos experimentado
tu ternura, tu aliento y tu cariño
sabemos que nos cuidas
como una madre a sus seres más queridos.
Tú cuidas de esta tierra,
la has colmado de bendiciones,
y si abrimos bien los ojos
te contemplamos en los valles y en los ríos,
en las altas cordilleras, en cada flor del campo,
en las nubes y en la lluvia,
en el agua que da la vida
y en la atmósfera por la que podemos respirar,
en los mamíferos y en los insectos,
en los peces y en las bacterias,
en cada ser humano y en su esfuerzo
por hacer de este planeta un mundo
más habitable y agradable para todos y todas.
Feliz quien siente la llamada interior
a llegar a ser una hija, un hijo ejemplar y agradecido,
una hermana, un hermano profundamente unido
a todos los hombres y mujeres de la tierra,
que entra en el silencio de su interior
como en un templo
y siente y ama a toda la naturaleza
como a su amiga o a su amigo más íntimo.