13 ene 2024
Quince razones para quererte, Francisco
Ahora, que, no se sabe cómo, tus enemigos hipócritas y fariseos del momento, parecen brotar de entre las piedras; y, algunos, desde tu Iglesia, quieren mancillar tu pontificado desde sus trincheras ultracatólicas.
Te queremos, porque...
Eres un ser humano. Parece obvio, pero no lo es tanto. Has dejado lejos el papa intocable. No ya el de la tiara, la silla gestatoria y el “nos”, benditamente rechazado por tus predecesores. Sino el enclaustrado en el terzo piano, a veces inaccesible, que hablaba sin escuchar, caminaba sin pisar la calle, predicaba con tal seguridad que parecía hacerlo casi siempre ex catedra y se parecía más al pontífice que al padre.
Tus mejores amigos son los pobres. A ellos has dedicados tus párrafos y acciones más osados, más cariñosos, más valientes, a riesgo de ser calificado de “marxista”, “populista”, “peronista” y otras sandeces más. Por jugártela por los explotados, los inmigrantes, los marginados, los vagabundos, los últimos de esta sociedad injusta, teniendo como tu código de comportamiento, el mejor y más arriesgado de todos, las bienaventuranzas de Jesús. Y también por las mujeres, dando algunos pasos para subir algunos puestos en la Iglesia.
Pero sobre todo por tu sabor a Evangelio. A la pregunta de si eres un papa progresista o conservador, siempre opto por una respuesta: Ni lo uno, ni lo otro. Eres un papa evangélico. ¿Es esto progreso o no? Cada cual responda. ¿Está cambiando a la Iglesia con grandes reformas? Intenta, como puede y le dejan, acercarla más a Jesús. Eso es lo más arriesgado que se puede hacer, tanto como para provocar al mismo tiempo iras y amor o seguimiento, tanto como ser Signo de Contradicción.