Asenjo se va de cañas...con el obispo de Bangassou
Hemos recibido la visita en nuestra redacción del obispo de Bangassou, el cordobés Juan José Aguirre, de gira en España invitado por Manos Unidas. Y su visita ha sido una delicia en todos los sentidos. En la redacción, alguien comentaba, cuando nos despedimos del prelado: "Gente así nos reconcilia con la Iglesia". Verbo cálido y pasión de misionero. Le indigna, cual profeta veterotestamentario, el olvido de África. Por supuesto, no se ve como obispo en España y sólo vive para su diócesis. Pronto publicaremos su entrevista.
Por España viene de vez en cuando. Y, siendo de Córdoba, cada vez que viene se va a ver al todavía su obispo, monseñor Asenjo, ya arzobispo de Sevilla, pero todavía administrador de Córdoba. Y de Asenjo habla maravillas. Y hasta nos descubre facetas ocultas de su personalidad. Por ejemplo, que se van de cañas los dos. Es, quizás, monseñor Aguirre el único (o de los pocos) que ha conseguido irse de cañas con el arzobispo sevillano.
Y cuenta otro detalle de Asenjo. Más serio y más importante: que no sólo le dejó durante un mes al arquitecto de la diócesis para que monseñor Aguirre lo pudiese utilizar en Bangassou, sino que, además, pagó el desplazamiento del técnico de su propio bolsillo. Y en contra del parecer de algunos altos curiales, que no querían prescindir durante tanto tiempo del arquitecto.
Detalles que retratan la personalidad de Asenjo y que, a veces, no llegan a los medios. ¿Por falsa prudencia? Detalles así son los que humanizan a nuestros obispos, a veces tan lejos de la realidad de la calle.
De hecho, le comentamos a monseñor Aguirre que podía proponer a los obispos españoles un cambio de diócesis (si fuese poisible, que debería serlo), al menos durante un par de meses en verano. Para que, como él decía, "tocasen, oliesen y pisasen el barro de la miseria y de la pobreza". Volverían cambiados. Amén.
José Manuel Vidal