"Simón, el hijo de Jonás, lo había dicho bien: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Lo había dicho inspirado, y lo habían declarado “dichoso” por haber recibido aquella inspiración. Pero en seguida caemos en la cuenta de que decir algo bien no significa que hayamos entendido bien lo que dijimos"
"El hecho es que Simón, a quien Jesús llamó Pedro, lo había entendido fatal, tanto que lo había entendido “al modo de Satanás”: “Si eres Hijos de Dios” –dado que eres Hijo de Dios-, las cosas no pueden ir mal para ti, nada te va a falta…"
"No puedo imaginar la cara de Pedro cuando Jesús le llama Satanás. Pero no me cuesta trabajo admitir que mi modo de entender a Dios me hace acreedor al título tanto o más de cuanto no lo fuese Pedro: ¡Qué difícil es creer y confiar, creer y abandonarse en las manos de aquel en quien creemos!"
"Jesús, el Salmista, el Profeta, saben que Dios es un arruina tranquilidades, un desbarata vidas; los seduce, los fuerza, puede con ellos, y los deja con la sensación terrible de que los ha abandonado… Y viven buscándolo…"