Manos Unidas 'declara la guerra' a la pobreza, el hambre y la violencia en el mundo: "Es un imperativo moral"
La ONGD de la Iglesia española lanza su Campaña contra el Hambre, con un llamamiento a 'pelear' contra la desigualdad, la pobreza y el hambre, con las armas de la educación, la denuncia y el desarrollo. "No queremos discursos que vuelvan al fanatismo y que se alimentan de la falta de oportunidades. En Manos Unidas abogamos por una paz basada en el desarrollo de derechos y en la igualdad. Hoy, y nunca, habrá paz en ausencia de justicia", subrayó Cecilia Pilar
"Ya estoy cansada de que nadie me escuche. No tengo razón de ser si no hay educación, democracia y justicia". El lamento de una voz en off resonó esta mañana en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid. "¿Quién me defiende a mí?", grita la voz, que "declaro la guerra al hambre, la pobreza y la desigualdad". ¿Quién lanza este clamor? "Soy Paz, y he venido para quedarme. ¿Me acompañas?".
La respuesta, entre otras, en Manos Unidas, que esta mañana presentó su Campaña Contra el Hambre en un emotivo encuentro, que contó con la presencia, entre otros, del marista azul de Alepo, Georges Sabé; la hermana Sandra Ramos, desde Sierra Leona; o Jesús Albeiro Parra, desde el pacífico colombiano.
Así lo remarcó la presidenta de Manos Unidas, Cecilia Pilar, quien quiso hacer suyo el mensaje de 'Paz' y sostener que "declarar la guerra al hambre es un imperativo moral". "Hablar de esto no es popular, no 'queda bien' en la foto, y es un fracaso de la humanidad: la pobreza, la falta de oportunidades" denunció. Pero también supuso una llamada a la esperanza. "Es un llamamiento a la paz, a la justicia y al desarrollo".
"Es reclamar alimentos, claro que sí, pero también es clamar por los derechos que, teóricamente, a todos nos amparan: a la educación, a la salud, a la tierra, al agua, a la igualdad. Es, en definitiva, derecho a tener derechos", resaltó.
"El hambre es una de las armas más mortíferas de este mundo", clamó Cecilia Pilar, quien denunció que el mundo sufre 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Del hambre de 673 millones de personas, y de la pobreza que afecta a más de mil millones. "Hay que romper el círculo entre hambre, pobreza y violencia", y hay que luchar contra "las noticias de hambre, que nos incomodan". Hablamos de Gaza (siempre es poco), pero no de Sudán o Yemen. "Si la pobreza, y la violencia estructural no se cuentan, no se ven, es como si no existieran. Por eso os necesitamos para hablar de paz".
"Hay que romper el círculo entre hambre, pobreza y violencia", y hay que luchar contra "las noticias de hambre, que nos incomodan"
"No queremos discursos que vuelvan al fanatismo y que se alimentan de la falta de oportunidades. En Manos Unidas abogamos por una paz basada en el desarrollo de derechos y en la igualdad. Hoy, y nunca, habrá paz en ausencia de justicia", recalcó la presidenta de Manos Unidas.
Citando a León XIV, Cecilia Pilar recalcó que "ninguna victoria armada compensará el dolor de las madres o el miedo de los niños". "No hemos aprendido nada en mucho tiempo", denunció, señalando cómo el gasto militar ha alcanzado 2,7 billones de dólares, el récord absoluto. "El mundo hoy es mucho menos capaz de construir la paz, aunque la realidad ha demostrado que la guerra no es la solución".
Así lo demuestra la primera encuesta llevada a cabo por la ONGD, que apunta cómo el 94% de la ciudadanía española respalda la urgencia de fortalecer la cultura de paz como base del desarrollo humano para así lograr un mundo donde se alcance una paz verdadera. El 93% considera que estamos desinformados sobre los conflictos olivdados, que no interesan a medios ni a representantes políticos. El 86%, por su parte, cree que para construirla paz, se debe desinvertir en carrera armamentística, y más en desarrollo. ¿Una utopía?
Tras las palabras de Cecilia Pilar, los testimonios. En primer lugar, Jesús Alberto Pereira, quien mostró la pobreza y el conflicto armado que arrasa esa zona del pacífico colombiano. A eso se suma el modelo de extractivismo del exterior, que ve en esta zona del mundo una mera fuente de recursos para explotar. "Grupos armados ilegales se disputan el control de ríos, fronteras y caminos", lamentó el sacerdote, quien denunció: "Allí donde el Estado no llega con derechos, llegan las armas", proclamó. "Manos Unidas es el rostro solidario de la sociedad española".
Sandra Ramos, por su parte, habló de la desnutrición de niños y mujeres en Sierra Leona, y cómo "la educación se convierte en una auténtica semilla de paz y esperanza" porque "educar no solo es enseñar a leer y escribir: es abrir caminos, ofrecer alternativas y romper ciclos de la pobreza que se repiten de generación en generación", y que vuelven a hacer girar la rueda de la violencia, que el país arrastra desde hace décadas. Guerra civil, el ébola, la pobreza estructural, que dejaron escuelas destruidas, niños sin educación, falta de oportundiades. Porque Sierra Leona sigue siendo un país herido, pero cuya "capacidad de resistencia", la del pueblo, ofrece esperanza para el futuro. Y gracias a proyectos cofinanciados por Manos Unidas, entre otras, esta esperanza es posible.
"Hemos decidido quedarnos"
"Musulmanes y cristianos hemos vivido juntos, en paz, durante años", clamó Georges Sabe, quien denunció que el mundo ya no mira a Siria. "Nunca hemos pensado que en el siglo XXI Siria iba a vivir la guerra, nunca", confesó. "La guerra no puede ser un lema, la guerra es una tragedia natural, diaria". Frente a ello, los maristas azules "hemos escogido estar cerca de las personas desplazadas, construyendo camino". Al servicio "de una población herida, cansada: por la guerra, por la Covid, por un terremoto, con sanciones económicas, con unos cambios continuos... Hemos decidido quedarnos".
"Uno no puede ser cristiano y vivir aislado. Uno tiene que abrirse, también al mundo musulmán, para ser puentes de diálogo, de seguridad. Para que seamos un oasis de paz para todos", recalcó Sabe, quien invitó a "proponer a jóvenes que no tienen una profesión, un camino de construcción de su propia vida", con la ayuda de Manos Unidas. "Estamos tratando de sembrar la paz, y de bailar. Manos Unidas es la mano que nos invita a bailar la esperanza". Una magnífica idea.