El Padre Rojas fue ante todo un hombre de Dios. Quien se acercó a él, quien supo de él, sabía que el Padre Rojas era un "santo varón, que ya recibes / premios de Dios sin acabar la guerra”, como publicó Lope de Vega en 1609
Su tiempo era para Dios y para los hijos de Dios. Especialmente, para los pobres. Dos días cada semana estaban reservados para ir a los hospitales, Los martes iba a la cárcel, Luchó contra la trata de personas, Ayudaba a pobres vergonzantes, que preferían morirse de hambre a perder el honor, pidiendo ayuda…
Habiendo sido un hombre que podría haber alcanzado muchas ambiciones mundanas, por la privanza que tuvo con los reyes y grandes de la Corte, estimó todo eso en nada
"Cuando el Rey le dijo que la Reina no gustaba de costumbres tan populares y de aspecto tan desarrapado en su confesor, el Santo le dijo que se buscara a otro, porque él prefería estar con los pobres, si le obligaban a elegir. ¡Los santos, hombres libres!"