El Nuncio Apostólico en Siria, Cardenal Mario Zenari, en su homilía de hoy en la parroquia romana de Santa Maria delle Grazie alle Fornaci, de la que es Diácono, ha compartido el sufrimiento del pueblo sirio
"La guerra ha matado a 500.000 personas, más de 7 millones son desplazados internos y más de 5 millones han huido a otros países. Según Naciones Unidas, 16,7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y casi 13 millones sufren una grave inseguridad alimentaria"
La Iglesia en este escenario está en primera línea en la ayuda, en el consuelo, en iniciar todas las acciones, incluso diplomáticas, para revertir esta caída hacia el abismo
"No podemos olvidar a Siria, no podemos dar la espalda si los migrantes mueren en el mar, no podemos aceptar dictaduras y conflictos", es el grito del nuncio, que afirma: "un mundo fraterno no es solo imaginable, es posible"