En esta fiesta de San Benito que celebramos hoy, 11 de julio, y cuando hay sectores de la Iglesia que no valoran o que incluso rechazan el Concilio Vaticano II, el papa León pedía a los monjes de la Congregación de Vallombrosa, que fuesen capaces de “llevar adelante la renovación de la Iglesia promovida por el Concilio Vaticano II, para intensificar los vínculos de comunión”. Porque no se trata de hibernar el Vaticano II (como les gustaría a muchos), sino de llevarlo a su máxima plenitud
San Benito, padre de monjes y patrono de Europa, nos es hoy un modelo de vida cristiana, no sólo para los que vivimos en los monasterios, sino para todos los cristianos e incluso para los no creyentes, ya que sus consejos (recogidos en la Regla Benedictina), nos ayudan a tener unas relaciones más amables, más humanas y a estar más atentos de los demás, que de nosotros mismos, huyendo así del egocentrismo