"En las listas de los Doce Apóstoles y en los relatos de al última Cena es mencionado también Judas que traicionó a Jesús. Su nombre es una advertencia para todos. Nuestra capacidad no nos garantiza la fidelidad"
"Ofrece una imagen de la Iglesia abierta a todos, que manifieste el Evangelio, que es la mano de Dios que levanta a los humillados"
El obispo "debe hacer de su vida una dedicación laboriosa y diligente, impregnada de afecto, a tiempo y a destiempo, gastándose y desgastándose por los demás; como buen samaritano se acerque a los heridos por la vida; ofrezca el perdón del Padre Dios a los contritos de corazón y abatidos por el peso de sus pecados"
El ministro del Evangelio debe estar "en la pobreza, la enfermedad, la exclusión y la soledad que asfixia", trabajando como "defensor de los pobres, refugio de los débiles y esperanza de los pecadores".