22 ene 2022
Una reunión de casi 8 horas
Al personal se le iluminaron los ojos, nos mudamos de sala para proyectar documentos y ahí comenzó el torbellino de ideas, debates, propuestas y ensayos que nos hizo perder la noción de la hora. Entramos en una especie de trance, como si hubiéramos tomado ayahuasca pastoral, escribíamos en la pizarra, borrábamos, discutíamos, poníamos ejemplos… Algo diferente se estaba gestando, no había cansancio ni hambre, nos hacía vibrar la sensación de que es posible cambiar, podemos surcar otras quebradas pastorales y organizativas para lograr experiencias y frutos más amazónicos.