23 ene 2026
Pueblo de Dios y Democracias
¿con qué autoridad moral puede la Iglesia hablar sobre la democracia cuando ella misma ha tardado casi dos mil años en comenzar a recuperar formas reales de participación y corresponsabilidad eclesial? Pero la Iglesia puede y debe hablar de democracia, aunque no como quien enseña desde la perfección, sino como quien camina desde la conversión, como Pueblo de Dios que acoge, sirve y samaritanea. De este modo, puede aportar a la democracia aquello que aún no vive plenamente: una pedagogía de convivencia que confiesa humildemente como horizonte evangélico.