Según los informes de la diócesis, el sacerdote "fue abandonado por sus secuestradores el 23 de mayo, hacia medianoche, en un lugar cercano a Ufuma"
El arzobispo metropolitano de Onitsha, al tiempo que ha agradecido a quienes han rezado por la liberación del padre Gbuzuo, ha dirigido unas palabras de gratitud a las autoridades del estado de Anambra
El secretario de prensa del gobernador del estado de Anambra, ha declarado que "el gobierno del estado no escatimará esfuerzos para garantizar que todas las personas retenidas sean liberadas incondicionalmente sanas y salvas"
El otro sacerdote secuestrado en mayo en Nigeria, el P. Oliver Buba, de la diócesis de Yola, en el Estado de Adamawa (véase Fides 22/5/2024), sigue en manos de los secuestradores