Conversaciones teológicas de Montesclaros 2026: una apuesta por la 'desmasculinización' de la Iglesia
Conversaciones teológicas de Montesclaros 2026: 80 personas procedentes de Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco nos hemos reunido por séptimo año consecutivo para celebrar estas jornadas, dedicadas en esta edición al tema «Biblia y Tradición desde el aquí y el ahora»
Hemos vivido cuatro días en Montesclaros con la riqueza que nos aporta una convivencia alegre y acogedora. Ochenta personas que viven su seguimiento a Jesús de Nazaret, el Cristo, en parroquias y comunidades diversas, intentando hacerle presente en el aquí y el ahora y, además, unas teólogas y teólogos que nos han ayudado a profundizar en nuestra fe para ser capaces de dar razón de nuestra esperanza en el aquí y ahora que nos ha tocado vivir.
Desde la primera intuición de los que comenzamos esta andadura, hace ya ocho años, en Montesclaros, hemos sido fieles a unir Hechos y Dichos: reflexión teológica y vida, teoría y práctica, formación y acción transformadora. Creemos que este enfoque funciona. Si por sus frutos los conoceréis, podemos decir que los frutos están siendo muchos y sabrosos. Nos hemos reunido ochenta personas y pudimos ser más. Quince días antes del comienzo de las Jornadas nos vimos obligados, por problemas de espacio, a no admitir más aspirantes a participar.
Las teólogas y teólogos, de primer nivel, que nos han acompañado, han enriquecido nuestras jornadas y han tenido ellos, también, la suerte de enriquecerse con la vida de tantas personas buenas, allí presentes, que acumulan tesoros de fe, esperanza y amor. La teología debe servir para la vida y, a la vez, nuestros anhelos de avanzar, como cristianas y cristianos, en la comprensión del mensaje de Jesús, deben tener en cuenta, para que tengan solidez, las reflexiones de las y los teólogos.
Hemos reflexionado desde la teología sobre cómo leer la Biblia hoy, sobre el cómo es una ayuda, para nuestras comunidades, la contemplación crítica de la vida de las primeras comunidades cristianas y cómo debemos reimaginar a Dios hoy. Un Dios a quien hemos mostrado con un lenguaje reducionista y exclusivamente masculino. Desclericalizar la Iglesia y desmasculinizarla, en clave evangélica, exige reflexión teológica profunda y comunicación de experiencias que vamos haciendo. El lenguaje sobre Dios que tenemos, el cómo se ejerce el poder en la Iglesia o quien puede ejercer los ministerios ordenados o laicales es una tarea ingente que debe seguir siendo profundizado con teología vida cristiana reflexionada.
Un grupo de personas redactó un comunicado final que fue aprobado por todas las personas asistentes.
Comunicado final
“Por séptimo año consecutivo, con la única excepción del año de la pandemia, nos hemos reunido un grupo de 80 personas procedentes de diferentes comunidades autónomas —Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco— para celebrar estas jornadas, dedicadas en esta edición al tema «Biblia y Tradición desde el aquí y el ahora».
Durante estos días hemos compartido conferencias, conversatorios y trabajo en grupos. Los conversatorios, caracterizados por su metodología horizontal, han estado motivados por las preguntas, inquietudes e ideas surgidas en los grupos de trabajo. Esta dinámica ha favorecido un diálogo recíproco entre las personas expertas y la asamblea, permitiendo recoger los ecos de las distintas intervenciones y clarificar aquellos aspectos que nos interpelan y que, por su metodología, nos sitúan en el contexto de las primeras comunidades cristianas. En estos espacios hemos estado acompañados, además de por los ponentes, por Jesús Martínez Gordo, quien nos ha ayudado a abordar las cuestiones surgidas desde una perspectiva eclesiológica.
Andrés Torres Queiruga nos invitó a evitar una aproximación literal a la Biblia y advirtió del riesgo de un «fundamentalismo encriptado», es decir, de mantener una lectura rígida de los textos bíblicos. Subrayó la necesidad de interpretar la Biblia desde el aquí y el ahora, teniendo en cuenta los condicionamientos, el contexto y las circunstancias en las que fueron escritos los textos, en diálogo con los signos de los tiempos. Frente a un modelo basado en la transmisión unidireccional del conocimiento por parte de quien sabe, propuso una perspectiva mayéutica que ayude a sacar a la luz las ideas y experiencias de verdad que todas las personas llevamos dentro y que nos hacen ser quienes somos.
En continuidad con esta reflexión, Carmen Bernabé Ubieta incidió en la importancia de realizar una lectura crítica de la Biblia. Señaló que conocer los orígenes implica comprender las razones y las circunstancias de su contexto para que la Iglesia del presente pueda contrastarse con ellos, estableciendo una dialéctica necesaria entre la fidelidad a los orígenes y su actualización, donde fidelidad y relevancia se reclaman mutuamente.
Por su parte, Lucía Ramón Carbonell planteó que el lenguaje que utilizamos para nombrar a Dios no es neutral y que los y las autoras bíblicas escribieron desde las categorías disponibles en su tiempo. Reflexionó también sobre la masculinidad de Jesús, vivida de una manera no normativa, rompiendo con los estereotipos sociales de su época. Asimismo, destacó la importancia de reconocer y sacar de las sombras las aportaciones de las teólogas feministas. Finalmente, presentó la propuesta de la «desmasculinización», introducida por el papa Francisco, entendida como una reflexión crítica sobre las relaciones reales entre hombres y mujeres en la Iglesia y en la sociedad, que exige una transformación tanto personal como comunitaria.
Como es habitual en las Conversaciones Teológicas de Montesclaros, buscamos aterrizar la reflexión teológica en experiencias reales que impulsen la transformación personal y comunitaria, haciendo que el diálogo y el Evangelio se traduzcan en vida. En esta ocasión, la comunidad de San Carlos Borromeo, del barrio madrileño de Entrevías, representada por el cura Javier Baeza Atienza, compartió su experiencia de compromiso cotidiano, mostrando cómo el Evangelio cobra vida en la realidad concreta a través del acompañamiento y el trabajo con las personas más vulnerables, especialmente migrantes y mujeres.
Las jornadas también han estado acompañadas por diferentes momentos de celebración de la vida y de la fe, expresados a través de diversos lenguajes y sensibilidades: la oración, la eucaristía, la danza y el canto, entre otros. De manera especial, hemos contado con la presencia de Mario San Miguel, cuentacuentos, juglar y titiritero, quien, desde el lenguaje artístico, nos ha invitado a reconocernos, en sus propias palabras, como un «ejército del amor».