Es tiempo de no bajar la guardia, empujando la transformación de la sociedad patriarcal porque todos -mujeres y varones- tenemos derecho a vivir en una sociedad sin exclusiones de ningún tipo y, mucho menos en razón del sexo.
Reivindicar nuestra capacidad teológica: exigir a las iglesias, seminarios, universidades que nos reconozcan esa capacidad teológica que el Maestro nos compartió.
La suerte de Vastí la determina un juicio hecho por varones que, ante un “No” dicho con libertad y determinación, sienten amenazada su estructura patriarcal y la fragilidad de su masculinidad.
Este 8 de marzo no esperamos rosas, ni chocolates, mucho menos felicitación, lo único que pedimos es que comprendan que somos iguales en dignidad y propósito desde la creación
Desde siglos atrás, la gran mayoría de las MUJERES de diferentes culturas, han percibido y vivido un cautiverio emocional, en otros físicos, en algunos psicológicos, y en muchos casos de todos los anteriores.
Para nosotras, las mujeres, esta confluencia no es mera casualidad del calendario, sino un signo providencial que nos convoca a elevar la voz con firmeza, demandando respeto, integración plena y el fin de toda forma de opresión.
En la tradición bíblica y cristiana, la luz es un sema abierto que se expande en varias dimensiones pero que siempre nos acerca a ese Dios que se muestra en la zarza que arde sin consumirse.