Más allá del Altar: El Envío de la Mujer que ya no Pide Permiso
#LectioDivinaFeminista
"No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres,
sino sobre sí mismas".
— Mary Wollstonecraft
INTRODUCCIÓN
El Altar de la Experiencia: Donde la Biblia se Pinta de Mujer
Hermanas bienvenidas a este espacio, donde nos encontraremos con la exégesis la cual se topa con la textura del lienzo y con la fuerza de nuestras historias. Como mujer que he cruzado el umbral de los 60 años, me encuentro con la realidad de saber que la teología no se escribe solo en pergaminos, sino en la piel, en las manos que crean y en la voz que, tras años de silencio impuesto, finalmente reclama su espacio. La Teóloga Emma Martínez Ocaña, manifiesta que: “Las mujeres no somos silenciosas, gustamos de la comunicación y tenemos facilidad para ella”.
En la hermenéutica feminista latinoamericana, leer la Biblia es un acto de resistencia creativa. Nancy Cardoso, plantea que: “Las mujeres y los hombres que leen los textos desde sus experiencias cotidianas”. No buscamos solo repetir palabras antiguas; buscamos que el texto respire con nosotras. Hoy, nos acercamos al monte de Galilea en Mateo 28:16-20, no como espectadoras pasivas de una despedida, sino como las herederas de una autoridad que nos pertenece. Es momento de calzar nuestros zapatos —ya sean tacones, sandalias o pies descalzos sobre la tierra— y redescubrir que la "Gran Misión" es, en esencia, el permiso divino para ser protagonistas de nuestra propia liberación.
Esta lectura no es una repetición de dogmas, sino una reclamación de espacio. Para la mujer latinoamericana, el texto de Mateo 28:16-20 se convierte en un espejo donde la madurez se encuentra con la misión.
Lectura Bíblica: El Envío desde la Matria
1. La Autoridad que nos Restituye
Jesús se acerca y dice: "Toda potestad me es dada". Para nosotras, que a menudo hemos sido despojadas de autoridad en el hogar, la iglesia y la sociedad. En lo personal, lo he vivido al llegar a los 60, esta declaración es un escudo. Jesús no delega poder a una jerarquía masculina, sino a una comunidad de seguidores donde las mujeres siempre fueron el soporte emocional y logístico. Nuestra autoridad hoy nace de la resiliencia y de la sabiduría acumulada en nuestras arrugas.
2. "Id": El Movimiento de la Esperanza
El mandato de "ir" para la mujer latina es un llamado a salir del "confinamiento de los cuidados". No se trata solo de viajar a otras naciones, sino de colonizar con amor los espacios públicos, el arte y la política. Es el envío a ser discípulas de la libertad en nuestras propias comunidades, rompiendo las cadenas del patriarcado que nos dijeron que nuestra voz ya no contaba. La Teóloga Emma Martínez Ocaña, expresa que: Debemos tener presente lo que acontece en el “Sínodo de Mujeres” en Roma en septiembre de 2022 y octubre de 2023. Durante los sínodos se denuncia nuestra marginación, la invisibilización de nuestras personas, de nuestras teologías, nuestra exclusión de todos los lugares de decisión dentro de la Iglesia, una escandalosa ausencia de mujeres teólogas en facultades de teología y Seminarios, etc.
3. La Presencia en la Cotidianidad
"Yo estoy con vosotros todos los días". Esta es la mística de lo cotidiano. Dios no está solo en el templo; está en el fogón, en el taller de pintura, en la oficina y en el cuidado de la tierra. Para la mujer de nuestra región, esta promesa es el bálsamo contra la soledad y la invisibilidad.
Reflexión Creativa: Si pudieras pintar el "monte" donde Jesús te habla hoy, ¿Qué colores tendría? ¿Qué clase de zapatos llevarías puestos para iniciar ese camino de libertad?
Meditatio: El Eco de la Montaña en nuestra Propia Voz
Cierra los ojos y sitúate en ese monte de Galilea. Siente el viento del Pital (Chalatenango, El Salvador), el calor del Caribe o la humedad de la selva rozando tu rostro. En este silencio, la Meditatio no es pensar en el texto, es dejar que el texto recorra nuestras venas.
La Montaña de la Madurez
A mis 60 años, ya no subo la montaña con la prisa de la juventud, sino con el paso firme de quien conoce el terreno. ¿Y tú...? Medita: ¿Cuáles son las "dudas" que aún susurran en tu oído? Jesús no las recrimina; las abraza. En la teología feminista, la duda es el lienzo en blanco donde Dios pinta nuevas certezas. Nuestra madurez es la montaña desde la cual divisamos un horizonte donde ya no somos "ayuda idónea", sino referentes de sabiduría.
El "Id" como Autocuidado y Expansión
Tradicionalmente, a las latinoamericanas se nos enseñó a "ir" siempre hacia el otro y/o los demás, agotándonos en el servicio. Hoy, medita en un "ir" diferente:
- Ve hacia ti misma: Reclama el territorio de tu deseo y tu creatividad.
- Ve hacia tus hermanas: Crea círculos de sanación donde el arte sea el lenguaje común.
- Ve hacia la historia: Escribe tu nombre con letras de oro en el libro de la vida.
Pausa Contemplativa: Visualiza a Jesús entregándote un pincel o una pluma. Él no te pide que guardes silencio; te dice que su autoridad ahora fluye a través de tus manos. Siente la promesa: "Estoy contigo". No como un vigilante, sino como la fuerza que sostiene tu espalda y la risa que ilumina tu rostro.
Contemplatio: El Reposo en la Presencia que nos Habita
La Contemplatio es el punto donde las palabras sobran y el arte de "ser" es suficiente. Ya no analizamos el texto, ni meditamos en sus mandatos; simplemente nos dejamos sostener por la promesa final de Mateo 28:20.
El Silencio del "Todos los días"
Para la mujer latinoamericana, acostumbrada al ruido del servicio y al bullicio de la familia, la contemplación es un acto político de descanso sagrado. Contempla la frase: "Yo estoy con vosotras".
- Siente la Presencia: Imagina que esa presencia divina es como un manto tejido con hilos de colores vibrantes —magenta, turquesa, oro— que te envuelve. No tienes que hacer nada para merecerlo. No tienes que ser "útil". Solo tienes que existir.
- La Paz de la Potestad: Descansa en la idea de que la "potestad" de Jesús no es poder de dominio, sino poder de vida. Contempla cómo ese poder fluye por tus manos cansadas, renovándolas para el arte, para el abrazo y para la caricia propia.
Un instante de quietud
Mírate a ti misma en este momento de tu vida, en mi caso con más de 60 años de historias tejidas. Contempla tu rostro en el espejo de la gracia. Dios no está en un cielo lejano; está en el brillo de tus ojos que han visto tanto y aún eligen la esperanza.
En este silencio contemplativo, date permiso de ser simplemente una hija querida de la tierra, una artista del espíritu que ya no busca permiso para brillar, porque sabe que el sol de la justicia camina a su lado.
Actio: La Teología se Hace Cuerpo y Color
La Actio es el momento donde la Palabra se encarna. Para nosotras, mujeres latinoamericanas de fe y pincel, el mandato de "hacer discípulas" no es proselitismo, es sororidad en acción.
Acción de Gracia Creativa: El Salmo de mis Manos
Para cerrar este altar de reflexión, no usaremos solo palabras, sino un gesto litúrgico-creativo. La gratitud en la mujer latinoamericana es una fuerza que transforma la escasez en banquete y el silencio en canto.
El Ritual de los Colores de la Alianza
Busca un lienzo de tela, una hoja de papel o incluso las palmas de tus manos. Vamos a realizar una oración de acción de gracias que involucre todo tu ser:
- Por el ayer (Gratitud por la Resiliencia): Toca tu frente y da gracias por la sabiduría de tus años cumplidos. Di: "Gracias, Diosa/Dios, por el fuego que no me consumió y por las batallas que me hicieron maestra".
- Por el hoy (Gratitud por la Autoridad): Mira tus manos. Son manos que han cuidado, que han luchado y que ahora crean. Di: "Gracias por este pincel/pluma/herramienta, porque en mi creación se manifiesta tu gloria cotidiana".
- Por el mañana (Gratitud por la Promesa): Da un paso firme (¡que se escuche el tacón o la planta del pie!). Di: "Gracias porque no camino sola. Mi 'ir' es un baile contigo hasta el fin del mundo".
Ofrenda Visual
Si tienes lápices de colores a mano, traza una línea dorada en un papel. Esa línea es la presencia de Jesús "en cada día" de tu hermosa vida. Cruza esa línea con trazos de colores vivos (rojo pasión, verde esperanza, violeta justicia). Ese es tu aporte: tu vida coloreando la historia.
Bendición Final:
Que el encuentro con la RUAH que te llamó a la cima del monte derrame infinitas bendiciones sobre tus pies para que camines sin miedo. Y que el Espíritu Santo, la RUAH divina, sople sobre tu arte para que sea medicina para otras mujeres.
CANTO
"Vivir sin miedo" – Vivir Quintana: Una oración convertida en canto de resistencia. Es la Gran Comisión aplicada a la justicia de género en nuestra región: ir y anunciar que la violencia no tiene la última palabra.
https://youtu.be/VLLyzqkH6cs?si=_3YJYVFQuoIPubN_