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El abuso espiritual y el 'giro católico' de la generación Z

"Este es mi cuerpo"

#8MCuaresma

Hasta que la igualdad, la justicia y el cuidado de la casa común se hagan costumbre

#traslashuellasdesophía (7)

La Revuelta de las mujeres en la Iglesia, hasta que la igualdad, la justicia y el cuidado de la casa común se hagan costumbre. Somos laicas, somos monjas, somos cristianas. Y somos críticas. Es hora de que la palabra de las mujeres sea escuchada y tenida en cuenta. Porque en la Iglesia la palabra no es propiedad privada, sino pan compartido desde la fraternidad y el servicio. Queremos elevar nuestra voz afirmando que nuestra espiritualidad es inseparable de nuestro cuerpo, es por ello que queremos visibilizar una frase muy motivadora para nosotras: “ESTE ES MI CUERPO”.

La sociedad patriarcal ha mirado los cuerpos de las mujeres siempre como maquinas productoras de trabajo y reproductoras de hijos, y lo ha hecho desde la escasez: de salario, de libertad, de capacidad para decidir, de formación… Escasez de educación, de pensamiento propio, de liderazgo, de autonomía y, por último, en escasez de vida; por ello nos matan y permiten que nuestros cuerpos sean desechables.

No vamos a permitir que nuestros cuerpos sean conducidos hacia la carencia de vida, al sometimiento, a la dominación, como cuerpos sufrientes y heridos o como víctimas, sino a la abundancia y el reconocimiento de que nuestros cuerpos son: vitales, gozosos, sensuales y placenteros de una vida en abundancia. Cuerpos proféticos que gritan justicia y claman libertad. Cuerpos de mujeres en los que se manifiesta la vida cristiana, capaces de revestirnos de Cristo de una manera transgresora y libre, siempre en abundancia.

Necesitamos encontrarnos en una iglesia nueva, donde no exista la exclusión de la mujer. Reivindicamos nuestra presencia en la gestión y representación de la institución eclesial:

– En la toma de decisiones.

– En el acceso a todos los ministerios.

– En la reflexión teológica, la predicación y la trasmisión de la fe.

– En una visión positiva de la sexualidad que evite tanto sufrimiento.

– En un cambio de la imagen de Dios, exclusivamente masculina.

No nos resignamos ni nos frustramos. Seguiremos poniendo nuestras manos, nuestro corazón y nuestro espíritu para lograrlo. Sabemos que la tarea es larga, porque el patriarcado no acepta perder sus privilegios, ni dejar de seguir imponiendo su visión.

Por esta razón estamos aquí todas juntas, por eso la Revuelta de mujeres en la Iglesia ha salido a la calle, en 33 ciudades de España, para decir:

QUE SOMOS CREYENTES Y FEMINISTAS. Y que seguiremos luchando HASTA QUE LA IGUALDAD SE HAGA COSTUMBRE, en el mundo y en la Iglesia.

revueltamujeresenlaiglesia-alcemlaveu.com/2026

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