Advertencia en la Semana del ITVR: "Querer estancarse en algunas formas de vivir o realizar la misión puede ser un factor de muerte"
En la segunda jornada, el carmelita Andriamihaja Dominique Rakotobe invita a no percibir la reducción "como una etapa estéril, decreciente y una realidad moribunda", sino contemplarla "como una realidad viva, fecunda y creciente"
"La reducción que hoy afecta a la Vida Religiosa cuestiona la vivencia del carisma en el mundo actual, la comprensión y asunción de la misión, la capacidad de atender las necesidades de la Iglesia y de la sociedad". Así contextualizó su ponencia –en la segunda jornada de la 55ª Semana Nacional de la Vida Consagrada, que, organizada por el ITVR ERA bajo el lema “Afrontar la reducción. Caminando y habitando en el desierto”, se celebra en Madrid hasta el sábado,11 de abril– el religioso carmelita Andriamihaja Dominique Rakotobe, del CITeS - Universidad de la Mística, en Ávila.
Y en este marco, añadió, su reflexión –titulada "Elías. Solo Dios basta"– propuso desde la teología espiritual "releer esta situación a la luz de la misión profética de Elías para identificar criterios de dicernimiento, claves interpretativas y orientaciones que ayuden a comprenderla y afrontarla", y en donde no faltaron la pertinente alusión a "la noche del profeta", su incursión "en el desierto" y la vivencia "en clave teológica", hasta que, no sin crisis, "retoma el camino hacia el Dios de la vida".
"Dios puede actuar eficazmente sin hacer ruido", señaló el religioso, añadiendo que "la noche se revela como una experiencia pedagógica y purificadora" para Elías, que "llega a un conocimiento nuevo de Dios, un Dios que desborda toda categoría humana, y llega también a un conocimiento nuevo de sí mismo: ser profeta comporta perseverar como tal ,incluso en el fracaso y la fragilidad".
"Tampoco la misión debe ejercerse sin criterios inalterables", expresó el carmelita nacido en Madagascar a propósito de la enseñanza derivada de la imagen del profeta, y aplicable a la realidad de la Vida Religiosa en la actualidad. "De manera análoga a la vida de Elías, la Vida Religiosa atraviesa lueces y sombras. Estas facetas pueden influir en la imagen que se tiene de Dios y en la forma de relcinarse con Él. También puede afectar a la comprensión de la porpia identidad y de la misión".
Pero también señaló que "las etapas luminosas y gloriosas de la Vida Religiosa" pueden compararse con la etapa primerta de Elías, y confundirse con "un sutil desliz dehacia la autoafirmación personal, la búsqueda implícita o explícita de reconomiento, y generar la tentación de anclarse en los logros personales y comunitarios".
"El mayor riesgo consiste en modelar una imagen rígida de Dios y de la misión. Aferrarse a los momentos de esplendor hace dificil adaptarse al cambio y superar los obstáculos. Así, la crisis, que debería ser una etapa pedagógica, purificadora e iluminadora, corre el peligro de transformarse en una experiencia depresiva y frustrante", advirtió el ponente.
"Los éxitos y los reconomientos constituyen aspectos reales de la Vida Religiosa, pero no agotan su esencia y tampoco la definen en su totalidad,", aseveró, indicando entonces que "la Vida Religiosa no termina con la reducción, sino que se trata unicamente de una etapa posible. Afrontar la reducción no consiste en añorar los tiempos luminosos pasados, y no deben transformarse en un ídolo que termine por esclavizar el corazón".
Asimismo, consideró el religioso carmelita que "la reducción no debe considerarse como una prueba que soportar a la espera de un futuro mejor. Es una etapa real y verdadera con significado y valor propio, por eso estamos llamados a acogerla y vivirla de manera auténtica sin nostalgia paralizante del pasado ni proyección hacia un futuro idealizado".
Cinco sugerencias para el camino
"De esta manera –añadió–, la reducción puede ser discernida a la luz de la experiencia vivida por Elías, que ayuda a sitiuar esta crisis dentro de un itinerario más amplio que incluye lo vivido antes". Y en este sentido, ofreció cinco sugerencias el carmelita, La primera, apuntó, "asumir la reducción como una etapa del camino con realismo antropológico", y "asumirla humanamente" para "descubrir nuevos caminos" y "permitir que interpelen nuestras seguridades", a la vez que evitar que puedan surgir algunas egolotrías".
En segundo lugar, "se ha de ser siervo", afirmó, enunciado la "perspectiva pedagógica", donde se llama a "asumir la misión en cuanto siervos, no en cuanto dueños, evitar apropiarse de la misión, de rumbo de la historia y del propio destino", porque "la reducción recuerda que no somos dueños, somos siervos". "No somos la única ni la definitiva solución", remarcó.
La tercera sugerencia de Andriamihaja Dominique Rakotobe, fue "vivir la reducción como llamada al cambio". "Más allá de las contingencias del camino o de algunas experiencias desconcertantes, la historia sigue su rumbo". "Una realidad que cambia es una realidad viva", añadió el carmelita. "Y la Vida Religiosa, en su esencia, es una llamada a la vida, un camino de vida, y querer estancarse en algunas formas de vivir o de realizar la misión puede convertirse en un factor de muerte", advirtió. "La reducción no debe ser el momento para estancarse".
"Vivir la reducción en la relación con Dios" fue la cuarta sugerencia, una perspectiva teológica en donde señaló Rakotobe que "así la crisis se convierte en un espacio de encuentro y de revelación". "La reducción –expresó– nos expone ante nuestras vulnerabilidades pero tambien nos invita a entrar más profundamente en esta dinámica de la fe, y puede transformarse en un espacio de diálogo sincero con Dios y, por extensión, en espacio de escucha y diálogo con los hermanos y con el mundo en donde Dios se revela".
Finalmente, el carmelita, desde un perspectiva cristológica, instó a "fijar la mirada en Cristo", donde las anteriores etapas y sugerencias "encuentran su plenitud". "Vivir la reducción a la luz de todo esto significa asumirla desde el misterio de Cristo" y, desde esa perspectiva, "la reducción puede dejar de percibirse como una etapa estéril, decreciente y una realidad moribunda para contemplarse como una realidad viva, fecunda y creciente, semejante al grano de trigo que al morir, fecunda".