Entre las grandes figuras que prolongaron la herencia espiritual de Charles de Foucauld durante el siglo XX, Albert Peyriguère ocupa un lugar privilegiado. Sacerdote francés afincado durante décadas en Marruecos, hizo de su vida una encarnación concreta del ideal foucauldiano de Nazaret: una existencia sencilla, fraterna y profundamente arraigada entre los más humildes.
Su testimonio destaca por tres rasgos fundamentales. En primer lugar, su comprensión de la misión como presencia silenciosa y amorosa más que como acción de conquista religiosa. En segundo lugar, su profunda inserción en el mundo bereber, hasta el punto de ser reconocido por muchos como un auténtico hombre de Dios. Y, finalmente, su vivencia de una fraternidad universal que le llevó a establecer relaciones de amistad y respeto con los musulmanes, anticipando algunas de las intuiciones que más tarde desarrollaría la Iglesia en el diálogo islamo-cristiano.
Más que un teórico, Peyriguère fue un testigo. Su vida muestra cómo el espíritu de Foucauld encontró una nueva expresión en el Marruecos del siglo XX y cómo la santidad puede manifestarse a través de la cercanía, la amistad y el amor compartido. Por ello, su figura constituye un eslabón esencial entre las primeras generaciones foucauldianas y los grandes testigos contemporáneos de la fraternidad cristiana en el mundo musulmán.
“En una época en la que la violencia parecía el único lenguaje posible en la frontera entre India y Afganistán, Abdul Ghaffar Khan levantó una propuesta revolucionaria: transformar la fuerza guerrera de su pueblo en una resistencia pacífica fundada en la fe, la dignidad humana y el servicio. Este libro rescata la memoria de uno de los grandes líderes morales del siglo XX, cuya voz sigue siendo hoy extraordinariamente actual.”
“Más que una simple biografía, esta obra constituye una profunda reflexión sobre la no violencia, el Islam y la transformación social. A través de un sólido contexto histórico y espiritual, el lector descubre cómo Abdul Ghaffar Khan logró movilizar a miles de personas hacia una lucha pacífica en uno de los entornos más marcados por el conflicto y la tradición guerrera.”
“En un mundo todavía atravesado por guerras, fanatismos y divisiones religiosas, la figura de Abdul Ghaffar Khan aparece como un testimonio luminoso de reconciliación y esperanza. Este libro permite redescubrir a un hombre que hizo de la paz una forma de valentía y de la espiritualidad una fuerza activa de transformación humana.”
Para Simone Weil, que nació el 3 de febrero de 1909 (hoy hace 117 años) y murió el 24 de agosto de 1943, la vulnerabilidad no es un accidente de la existencia humana, sino su verdad más profunda. El ser humano es vulnerable porque es finito, expuesto a la fuerza, al sufrimiento y a la desgracia, pero también porque solo en esta situación puede abrirse a la verdad, a la justicia y a Dios
Madeleine Delbrêl es una maestra de vida espiritual, pues unifica en su vida estas tres dimensiones: poeta, asistenta social y mística. Tuvo una vivencia de la fe cristiana en un ambiente muy descristianizado y fue protagonista de la época precursora del Concilio Vaticano II
Se implicó en el movimiento ¿Francia país de misión? y apoyó, colaboró y defendió a los sacerdotes obreros
En el árbol, de las raíces a la copa, se unen en sí los mundos subterráneo, terrestre y celeste. Todo árbol tiene sus raíces en la tierra, símbolo de la humanidad enraizada en la madre naturaleza. Por las raíces sube la sabia de vida, que es el sentimiento religioso fruto de la filiación divina. Y el tronco con sus diferentes ramas se abre hacia el cielo con la oración de todos los creyentes de la tierra. Si bien es un solo árbol que se orienta hacia Dios, pese a sus múltiples ramas, hay una rama central que es Jesús de Nazaret, por la que toda la humanidad realiza su filiación divina en el Hijo eterno del Padre.
Históricamente la relación humana se ha basado en la sumisión, el dominio e incluso la eliminación
Reconocer al 'otro' como 'otro', con derecho además a ser distinto, empezando por la mujer y siguiendo por los grupos más débiles y minoritarios; reconocer la diferencia de creencias, de lenguaje, de cultura ha sido formalmente el mayor acontecimiento cultural del siglo XX
Lo que pretendemos aquí es ver a la persona como relación y profundizar en ello, gracias al gran legado que nos ha dejado Maurice Nédoncelle, así como otros pensadores de la gran corriente personalista
En un mundo herido por las divisiones, las polarizaciones, las ambiciones de poder y las guerras, el mensaje de Jesús de Nazaret sobre la Fraternidad Universal es más necesario que nunca.
Necesitamos para ello una gran dosis de creatividad y una mayor fidelidad al carisma del Hermano Carlos y a los medios de crecimiento espiritual que tiene nuestra Fraternidad.
No se puede ser cristiano sin una clara opción por los pobres
Hoy tenemos un crecimiento deforme, que amenaza seriamente con convertir a nuestro mundo en un monstruo: un desarrollo enorme en lo político y económico, junto a un subdesarrollo alarmante en lo social y espiritual.
El aumento de la riqueza no ha servido hasta hoy más que para aumentar las demandas de los ricos y la pobreza de los pobres.
Autor para el que la persona es esencialmente amor, en el sentido de generosidad y de entrega desinteresada.
La “revolución personalista” iniciada con Mounier no va dirigida sólo a salvar una situación, una generación, ni siquiera una cultura o unos valores, sino a la persona y al espíritu humano que están por encima de todos los valores, culturas y generaciones, siendo su fundamento
Esta es la única revolución legítima, la del espíritu, la de los valores, la de la conciencia, la interior, la de la verdad, la del absoluto, en definitiva, la revolución metafísica: orden del ser, orden del valer, orden del espíritu.
Ha nacido, vivido y muerto en la más profunda abyección con los últimos oprobios, habiendo elegido de una vez para siempre, el último lugar que nadie ha vivido más bajo que Él
El perfecto servidor tiene que ser como su Maestro. Seguir lo más exactamente posible todas tus enseñanzas y tus ejemplos mientras que vivimos y morimos por tu Nombre, he aquí el medio de amaros y probaros que os amamos
Sería una contradicción flagrante que sus seguidores, que tenemos que ser otro «Cristo», vivamos como ricos insolidarios de los hermanos que más sufren; que nuestros templos, hogares y monasterios, que tienen que ser humildes, como lo fue el hogar de la Familia de Nazaret, sean suntuosos; y que el anuncio del Reino de Dios, en vez de hacerlo como lo hizo el obrero de Nazaret, con medios pobres, lo hagamos como si fuésemos una multinacional cualquiera.
Todo cuanto civiliza al ser humano, trabaja contra la guerra
En pocas palabras: Amistad y Cultura
La Paz solo será posible en la medida de que las personas individualmente y colectivamente concedamos más espacio a cultivar consciente y organizadamente las dimensiones de convivencia, respeto, tolerancia, cooperación y amor
Esto solo es posible si nos dejamos conducir por el Espíritu, que viene al centro de nuestro ser para indicarnos el recto camino por medio de la Inteligencia Espiritual que todos tenemos
Necesitamos acallar nuestra razón, nuestras emociones para recibir la luz interior que nos diga por donde seguir el camino
Francisco de Asís tiene conciencia de que la realidad es contradictoria ya que abunda el odio, la discordia, la desesperación y las tinieblas, pero sabe que el mal debe ser superado por el bien
En el libro que presentamos, René Voillaume y las fraternidades del padre Foucauld, se pretende rendir un homenaje al hermano René, por haber puesto en la Iglesia y haber difundido, junto a la hermanita Magdeleine de Jesús, el testimonio de vida y obra de Carlos de Foucauld.
Es verdad que nada hubiese sido posible sin el amigo de Foucauld, que quiso continuar su obra, Louis Massignon y que gracias a la biografía que hizo del hermano Carlos René Bazin, bajo su indicación, causaron un gran impacto en primer lugar en la Iglesia francesa.
Pero fue el hermano René y la fundación de los Hermanitos de Jesús, quien con su valentía y difusión de sus cartas a los hermanos (En el corazón de las masas, Por los caminos del mundo, etc), el carisma de Foucauld se ha hecho universal
Parece que la persona que es el valor fundamental, es históricamente el último en ser estimado
Reconocer al 'otro' como 'otro', con derecho además a ser distinto, empezando por la mujer y siguiendo por los grupos más débiles y minoritarios; reconocer la diferencia de creencias, de lenguaje, de cultura ha sido formalmente el mayor acontecimiento cultural del siglo XX
La persona es interioridad y exterioridad. El camino de la espiritualidad es la palabra y por eso se impone el diálogo
Ver a la persona como relación y profundizar en ello, gracias al gran legado que nos ha dejado Maurice Nédoncelle, así como otros pensadores de la gran corriente personalista