2 feb 2026
Una vida en función de “los demás” es una vida donde Dios se hace presente
En coherencia con los antiguos profetas, el discípulo de Isaías afirma que el encuentro con Dios no se produce allí donde nuestra religiosidad espera que se produzca sino allí donde Dios quiere: en el hermano. En la práctica del derecho y la justicia se produce ese encuentro. Encuentro con el hermano, encuentro con Dios.
La cruz es presentada como el centro de toda la predicación paulina; pero esta predicación es a su vez “encarnada”. Pablo mismo se presenta como crucificado de modo que ante los ojos de los destinatarios no “aparezca” el predicador sino la fuerza de lo predicado. La cruz en su debilidad y necedad manifestando así la fuerza del espíritu de Dios.
Con dos metáforas de la sal y la luz, el sermón de la montaña se refiere a los receptores como aquellos que –siempre en función de los destinatarios (“la gente”)- dejan que Dios trasluzca en sus vidas y todos puedan reconocerlo.