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Luis Marín San Martín, nuevo limosnero papal

CONVIVIUM: la 'vía paralela' del Papa (y de Cobo) para la Iglesia (vaticana y española)

El cardenal de Madrid, pese a las zancadillas (externas e internas), y Prevost mantienen una vía de interlocución directa, que se traduce en el viaje del Papa, el futuro de la formación sacerdotal y futuros nombramientos. En el encuentro de curas celebrado hace un mes, destacaron tres nombres: Cobo, Luis Marín (nuevo prefecto de la Caridad) y el obispo de Ajaccio, Bustillo, cuyo futuro podría estar acercándose a nuestras costas

Cobo, en la misa de CONVIVIUM. A su derecha, Luis Marín y el cardenal Bustillo | Infomadrid

"Cuando pensamos que va a tirar por un lado, o que le acorralan, aparece una sorpresa. Es como si tuviera un plan fijado, un camino trazado, que no transita los senderos establecidos. Y parece que el Papa también conoce esa senda". Un estrecho colaborador del cardenal de Madrid, José Cobo, vuelve a sorprenderse al encontrar una nota de la Archidiócesis sobre un grupo determinado, un anuncio de organización de la visita papal, un éxito sin precedentes como fue CONVIVIUM... "mientras caían chuzos de punta sobre él".

Sus amigos le instaban a que pidiera árnica a Roma ante las mentiras (continuadas) sobre Cuelgamuros, sus capacidades de gobierno (algunas conversaciones definen perfectamente a quienes critican) o, incluso, sus amistades. Pero Cobo no se agitaba. Permanecía en silencio, pensando. Descolgando el teléfono. Escuchando. Y abriendo nuevos caminos. Con el aval de Prevost, sin duda alguna.

Cobo, con el Papa | Vatican Media

Y es que Cobo y León XIV comparten, además de su pertenencia a la misma Iglesia de Jesús (pese a quien pese), un modelo, un estilo de gobierno, muy similar. Algunos podrían pensar que personalista, pero nada más lejos de la realidad. Escuchan, y mucho. Reflexionan bastante. Y toman decisiones, que incluso sus más estrechos colaboradores conocen poco antes de que se produzcan. Además, los dos son objeto de burdas campañas de manipulación, filtraciones interesadas (grabaciones robadas incluidas) y ataques bien organizados (aunque escritos al dictado por la Inteligencia Artificial). En esto, por cierto (y humildemente), estamos en el mismo saco, padeciendo las mismas obsesiones (de similares obsesos, carne de psiquiátrico y producto de esos 'bombardeos emocionales' cuyo origen nadie cita, como al elefante en la habitación).

El cardenal de Madrid, pese a las zancadillas (externas e internas, y eso que alguno/a de los topo/as ya no se encuentra en Madrid), y Prevost mantienen una vía de interlocución directa, que se traduce en el viaje del Papa, el futuro de la formación sacerdotal y nuevos nombramientos. En el encuentro de curas, CONVIVIUM, celebrado hace un mes, y que (para sorpresa de todos) resultó un rotundo éxito, se vio con claridad, con la publicación de una 'carta pastoral' del Papa, que refleja, sin lugar a dudas, el modelo de sacerdote que León XIV quiere para el futuro. Y que casa, punto por punto, con las propuestas que ya se están implementando en Madrid, y con las conclusiones del grupo sinodal que (coordinado por Cobo) fueron presentadas esta semana por el Vaticano.

Nada sucede por casualidad, y aunque los rumbos de la actualidad sigan otros vericuetos, parece que la senda trazada por Prevost y Cobo avanza por un recorrido propio. Cuando muchos apuntaban a un cardenal acorralado por las falsas informaciones sobre Cuelgamuros, el Papa ofrece un respaldo explícito al purpurado en un evento que unió, por primera vez en décadas, a TODO el clero de Madrid.

Cobo, a la salida del encuentro en Secretaría de Estado

Cuando algunos intentaban subrayar la incapacidad de Cobo para liderar, fue él, y no otro (y fueron bastantes a esa reunión con Secretaría de Estado) quien anunció el viaje del Papa a España (por cierto que, con suma inteligencia, el cardenal ha sabido sumar a su equipo de organización de la visita de León XIV a elementos que, a simple vista, podrían parecer elegidos 'por el enemigo', algo que otros venden como una cesión y todo parece indicar que es parte de esa estrategia, muy del Papa agustino -y que fue el gran éxito de CONVIVIUM-, de sumar voluntades y sensibilidades).

Cuando algunos piensan que han conseguido acobardarle, sale a la luz el trabajo con las víctimas de las HAM (o los excesos, otro elefante en la habitación sin nombrar, de los retiros de impacto y el emotivismo. Pero de eso, y de los señaladores profesionales que después tienen que retirar sus improperios, y que han desaparecido por completo de la organización del viaje papal, hablaremos cuando toque).

Hay muchos desafíos pendientes. Para la Iglesia de Madrid, y para la española. Pero sería absurdo y, especialmente, profundamente equivocado, seguir defendiendo que el cardenal de Madrid no tiene la fortaleza, ni el respaldo, suficiente como para construir la Iglesia del futuro

Hay muchos desafíos pendientes. Para la Iglesia de Madrid, y para la española. Pero sería absurdo y, especialmente, profundamente equivocado, seguir defendiendo que el cardenal de Madrid no tiene la fortaleza, ni el respaldo, suficiente como para construir la Iglesia del futuro. Otra cosa es que la realidad episcopal actual muestra pocos respaldos específicos. O, al menos, no los suficientes como para darle la vuelta a la tortilla en Añastro. Por el momento. Por eso, se antoja sumamente relevante la cascada de nombramientos que se esperan a la vuelta de la visita del Papa (habrá que prestar especial atención a sus mensajes, a las claves escondidas, a quiénes redactarán los mismos), y al papel del nuncio Pioppo (cuyas primeras compañías recuerdan más a otras épocas que a las que han de venir) en esta tesitura.

El panorama se presenta complicado (lo que para Cobo, seguramente, significa 'apasionante'), pero saber que cuenta con el respaldo de Prevost es garantía de tranquilidad. Los próximos dos años, hasta las elecciones a la presidencia en la CEE (con parada y fonda anterior en la elección del secretario general -ya es la hora 'del laico'-), irán marcando un estilo.

De momento, y como aperitivo, se ve una línea paralela a la de los que miran el dedo en lugar de la luna. Y se vio en CONVIVIUM, una asamblea mucho más relevante de lo que algunos piensan. Allí, destacaron tres nombres. El primero, evidente, el del cardenal Cobo, que salió con un respaldo inédito por parte de un clero nada fácil. El segundo, Luis Marín de San Martín, flamante nuevo limosnero y prefecto del Dicasterio de la Caridad. El tercero, el obispo de Ajaccio, el cardenal Bustillo, llamado a futuras misiones de relevancia. Ya sea en Roma o en otra orilla del Mediterráneo. Transitando nuevos caminos, que otros no se atreven siquiera a explorar. Y que Cobo está destinado a liderar, en nombre de la Iglesia española.

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